lunes, 27 de febrero de 2017

“Todo Esto te Daré” de Dolores Redondo. Análisis por el Club de lectura de la FNAC de Marbella.

Resultado de imagen de todo te lo dare    El presente mes de febrero nos ha traído la lectura de esta obra que ha ganado el Premio Planeta 2016. No la hubiésemos elegido si no fuese por la próxima visita de la autora a las instalaciones de FNAC Marbella, ya que cada año nos defraudan más los Premios Planeta y en esta ocasión no ha sido menos.

    Con un comienzo que evocaba sensiblemente a la “Isla de Alice” de Daniel Sánchez Arévalo,  finalista del Planeta del año anterior, la autora nos plantea un thriller poco creíble en el que consigue tocar todos los palos, “meterse en todos los charcos” como dijo uno de los contertulios, desde la homosexualidad, el clasismo social, la drogadicción, los abusos sexuales por parte del clero, la vinicultura, la literatura  y el amor a los animales. Con este cóctel que parece un guion, podemos asegurar y aventurar que esta novela se va a vender como churros.

Resultado de imagen de ribeira sacra viñedos    Sin embargo, las opiniones de los asistentes al club de lectura  coincidieron en que el asesinato de varias personas en una familia es motivo de alarma e investigación policial por muy adinerada que fuese la familia, que Galicia en la actualidad no es la profunda y oscura era de nobles y pudientes. Si tal situación se hubiera producido en la Rivera Sacra el caso lo hubiesen llevado forenses, criminalistas y policías especializados, no un marido escritor y un guardia civil retirado. Algunos de los asistentes habían leído su anterior trilogía de Baztán y coinciden que el primer volumen es bastante más interesante que el actual trabajo.

Resultado de imagen de dolores redondo    Hay muchas incoherencias en la obra, desde que el marido secreto de un homosexual entra y sale de los dominios de una añeja familia que lo odia, hasta que el más pequeño y delicado de los personajes pueda matar a hombres como trinquetes. Es difícil no sentir la superficialidad de los personajes y los temas, y en la opinión de todos, el marido muy bien pudiera haber sido una esposa, tales son los esfuerzos que hace la escritora por la normalización, que resulta poco natural. Pero el más increíble es el personaje del niño, un niño que parece que tiene “un viejo en la barriga”, como se decía antes, que se enrosca en el cuello del marido de su tío como si lo hubiese criado cuando ni siquiera tenía una gran relación con su tío, pues esa familia era su doble vida, es más, es increíble que un niño vaya metiendo flores en los bolsillos como una orden dada por su tío para que se descubra la verdad, si el tío no la podía conocer antes de morir. Otra cuestión increíble es que al escritor lo reconozca la gente y le pidan autógrafos, ja, eso es lo que quisiéramos los que escribimos, que la lectura fuera trending topic, pero lo de que te paren por la calle y te pidan autógrafos no le ocurre ni a Pérez Reverte.

    Por otra parte, el libro es largo, larguísimo, le sobran trescientas páginas, la autora se enreda en descripciones que no vienen a cuento y aunque puede enganchar si eres un lector de lectura ligera y poco reflexiva, para lo que tienes todo tu derecho, a nosotros nos resultó tedioso y de poco interés.

Resultado de imagen de laismo leismo    La autora tiene oficio, eso opinó uno de los contertulios, sabe decir lo que pretende y lo hace con orden y una estructura bien planificada. En cuanto a la corrección, ahí hay un problema, esta escritora no distingue entre pronombres personales, y el leísmo, laísmo y todos los ismos posibles los comete sin misericordia, sin atener a su función sintáctica y sin respeto a un lector que como mínimo pide el uso adecuado del idioma. Este problema se le puede hasta comprender a Dolores, por su lugar de origen, pero a la ¿editorial?, ¿qué tipo de corrección se ha hecho de esta novela?, en fin, hay quien ni siquiera se da cuenta de estos “horrores” al leer, porque al ser propio de zona de España donde se utiliza, pero los andaluces, sentimos una punzada en el estómago cada vez que se dice “yo la doy de comer”, y aunque seamos muy criticados por nuestro uso del español, recordad siempre que distinguimos muy bien entre Lengua y Habla y que un escritor, por más novel que sea no se le ocurre escribir un participio que no acabe en -do o -da.

   En fin, mucha suerte a la autora y a la editorial, aunque no la necesitan, van a vender muchísimos ejemplares, pero permítannos ser críticos y sentirnos nuevamente defraudados con los Premios Planeta.

  ***La próxima tertulia será el 23 de marzo volvemos una vez más alos clásicos. Discutiremos sobre “Tristana”, obra de Benito Pérez Galdos, considerada una de las “espiritualistas” y que aborda de frente la emancipación de la mujer. A ver qué nos depara. Todo el que quiera asistir está invitado, es un club de lectura abierto.

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