lunes, 23 de marzo de 2020

El Decamerón de AMUM. Las socias en tiempos de epidemia.


Inés Martín. Nuestra Psiquiatra 
ya jubilada ha vuelto a la actividad en estos momentos: 
En una conferencia para AMUM, de derecha a izquierda: la Doctora Inés Martín,
 la Delegada de Mujer del Ayuntamiento de Marbella
 y nuestra Presidenta Emérita Garbiñe Larrazábal
"Estoy atendiendo consultas telefónicas desde el jueves pasado en la Fundación la Caixa Cajasol que colabora con el Colegio de Médicos de Sevilla y la Consejería de Salud. Me he unido a esta iniciativa ante el desborde sanitario. No podía por menos. Somos todos médicos y respondemos teléfonos directamente sin intermediarios."



Ana Eugenia Venegas Moreno nos deja este video cortito



miércoles, 18 de marzo de 2020

Ley de Mecenazgo y asociarse a Los Amigos del Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella con Blanca Molet y Germán Borrachero en televisión Marbella con Roberto Caballero


    Nuestra querida amiga Blanca Molet ha sido entrevistada en RTVMarbella con motivo de la serie de conferencias que el Museo del Grabado Español Contemporáneo ha organizado sobre espacios expositivos notables. La socia fundadora y activa de varias comisiones de AMUM que es a la par Presidenta de la Asociación de Amigos del Museo ha hablado sobre la entidad museística de la que nos sentimos tan cercanas la Mujeres Universitarias ya que varias de nuestras socias pertenecen y otras han pertenecido al consejo asesor, en la actualidad, yo misma.


    Ésta es una entrevista interesante donde se habla entre otras cosas de la necesidad de una Ley de Mecenazgo y de captar nuevos socios y socias para incrementar las actividades y el diálogo entorno a este Museo único del grabado español contemporáneo. 

    Os dejo la entrevista en la que también está el director del Museo Germán Borrachero. 



martes, 17 de marzo de 2020

Cineforum de "Tristana", organizado por la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella en este año galdosiano y escrita por Gabriela Waen

 
CINEFORUM :TRISTANA -BUÑUEL- GALDOS- EL SURREALISMO EN EL CINE ESPAÑOL

El pasado lunes 9 de marzo hemos tenido la oportunidad de ver una obra maestra de Buñuel, luego de su retorno del exilio en México, obra de 1970 y que fue vista en España en el año 1974: Tristana.

Personajes principales:
Don Lope: Fernando Rey
Tristana: Catherine Deneuve
Saturna: Lola Gaes
Saturno: Jesús Fernandez
Horacio: Franco Nero


ARGUMENTO: La acción se desarrolla en Toledo entre 1927-1934. Al morir sus padres, Tristana es confiada a don Lope, un don Juan en declive cuya época ya ha pasado, incapaz de aceptar su caducidad como seductor, don Lope la seduce y Tristana se convierte en su amante desde los 19 años hasta los 21 pero ella, considerada por él como su hija y su mujer, le pide que la deje estudiar música y arte para poder independizarse. Tristana se enamora de Horacio, un pintor que también siente lo mismo por ella, y acaba yéndose a vivir con él a Madrid. Tristana sufre un cáncer de rodilla y como consecuencia tienen que amputarle una pierna. Horacio se desinteresa por ella y Tristana vuelve a Toledo y se casa con don Lope. Está enferma. Víctima de una crisis nocturna, llama a Tristana para que le ayude. Tristana finge llamar por teléfono al doctor antes de abrir la ventana, cuando está nevando, para acelerar su muerte.

Es una coproducción Ítalo- franco- española. En el momento de su presentación los estudiantes de la escuela de Cinematografía la criticaron por anarquista y anticlerical, definiendo así parte de la misma historia cinematográfica y personal de Buñuel. Sin embargo, Buñuel, luego de una entrevista con Fraga Iribarne, Ministro de Cultura en ese momento, recibe un Visto-Bueno para la realización de Tristana, con un casi compromiso de evitar sus recortes.
Es necesario hablar de muchos temas en esta obra poética de Buñuel, ya que, aun siendo inspirada en Tristana, la obra de Benito Perez Galdós, esta recreada desde la perspectiva de los personajes, y recreada aún en su ambientación y situación. Baste recordar que Tristana de Galdós, se desarrolla en Madrid, mientras que la de Buñuel en Toledo, territorio que le ofrecía a Buñuel escenografías muy definidas para sus objetivos surrealistas, como el campanario, la tumba de alabastro del Cardenal Tavera, las callejas, los patios, etc. La Tristana de Galdós, es un personaje ciertamente tranquilo, en tanto la de Buñuel termina siendo casi diabólico.

La boda, en el libro de Galdós, es para justificar el comportamiento pecaminoso, en tanto Buñuel, lo utiliza como un acto macabro (es una boda negra) produciéndose una vinculación psicológica en el espectador, entre la vida y la muerte, tema que es recurrente en las películas de Buñuel.

En Buñuel Don Lope, (el de Sosa, quizás se siga el poema,) es un ser aparentemente dócil y cariñoso al final de su vida, que termina engañado por esa Tristana diabólica; en tanto al comienzo de la película dice su criada: “En cuanto ve unas faldas se le pintan los cuernos y la cola” …

El mismo joven sordomudo Saturno, toma para Buñuel, un lugar especial en el filme, ya que, a través de él, se elabora, sin escenas cruentas u obvias un impresionante desarrollo de la sexualidad y el erotismo (otro de los temas fundamentales del cineasta), y que en todo momento se relacionan con Tristana, en tanto en la novela, para Galdós es un personaje secundario.

BENITO PEREZ GALDÓS Y SU VIDA: (1843-1920): es el máximo exponente de la novela realista y naturalista. Recibió una educación rígida y religiosa, que no le impidió entrar en contacto, ya desde muy joven, con el liberalismo, doctrina que guió los primeros pasos de su carrera política.  Coincide su vida con los tiempos del impresionismo, y el romanticismo, aunque ya en sus finales, vive la primera guerra Mundial. Sin embargo, Tristana (1892) pertenece a la época de su descubrimiento del naturalismo, luego de leer a Zola. Pensemos tan sólo en los pintores naturalistas de la época:  Gustave Courbet, Sorolla,  pintores que dan paso a los impresionistas.

SOBRE EL CINE EN GENERAL:
A principios del Siglo XX ya existía un cinefórum en España. Muchos cinéfilos españoles marcharon a Hollywood y aun cuando pocos hablaban inglés se relacionaron con ídolos como Greta Garbo, Búster Keaton y Chaplin (eran los cómicos del momento)

El cine llama la atención de los escritores, no sólo desde el punto de vista literario, sino también por la revolución estética que ello supuso. A partir de 1916 se filman películas que se han convertido en hitos de la cinematografía como “Intolerancia” (1916); “El gabinete del Doctor Caligari” (1920) de Robert Wiene, “Entreacto” (1924) de Renée Claire, “La Quimera del Oro” De Chaplin (1925), “Metrópolis” (1926) de Fritz Lang, “El Acorazado Potemkin” (1925) de Eisenstein y dejando otras, “El Perro Andaluz” de Buñuel y Dalí (1929). Es “El Cantor de Jazz” (1927) quien acaba con el cine mudo, irrumpiendo de manera total la cinematografía hablada.

Los cineastas llaman al cine poesía y sienten que es más importante que un libro. El ritmo del cine resulta importantísimo, y termina enseñando y modificando a su vez a la literatura. El “lector” del cine ha de entender diez metáforas en algunos segundos, y por eso no todo el mundo puede seguirlo. El de un libro tiene la templanza y el tiempo de tratar de entender la metáfora, que se hace aún más aguda que en las primeras películas a través del surrealismo.

A su vez el cine modifica las cualidades de la literatura, al decir de Andrés Amorós:
En definitiva, el escritor hace como el director de cine en un primer momento, ο el cameraman en un segundo momento: metáforas. Ahora bien, esas metáforas visuales esos cambios continuos, ese recrear la realidad, el escritor lo ha de hacer mediante el lenguaje. La conclusión (…) es que el cine hace a los escritores ser más conscientes de una serie de técnicas nuevas en literatura. No es habitual eso de cortar la pantalla y que salgan los pies arriba, pero de la mayoría de las cosas encontramos antecedentes si queremos buscarlos: cambios de ritmo, enfoques más ο menos inesperados encontramos en Flaubert, claro está, ο en Galdós, ο en la Pardo Bazán; pero el cine hace al escritor más consciente de este replanteamiento de la realidad, de la visión.

BUÑUEL Y El SURREALISMO EN TRISTANA:
Luis Buñuel, (1900, 1983) Se distinguió por ser una de las principales figuras del surrealismo, principios que cubrieron su vida y su obra. Su frustración como escritor, su extraña relación con Dalí, su terror a la muerte son algunas  sus manías. Por todos es sabida la buena relación que mantenía con otros artistas como Federico García Lorca o Salvador Dalí. Conoció a ambos cuando era muy joven en una residencia de estudiantes, entablando una amistad que duraría para toda la vida. No olvidar que el Manifiesto Surrealista de André Breton es del año 1924. Nietzsche y Schopenhauer son sus lecturas elementales en su primera juventud cuando pretende ser escritor.

Le toca vivir en un momento histórico especial: la guerra Mundiales, la Republica, la Guerra Civil, y es coetáneo de los grandes movimientos del Siglo XX.   El arte del siglo XX es activo y participativo. Por primera vez, abandona la exclusividad de las élites para empezar a representar los convulsos escenarios políticos y sociales que se vivieron en el mundo en aquel momento.

El arte se pone al servicio de la protesta individual y colectiva, como un modo de escenificar las fuertes emociones que impregnaban el ánimo social de una etapa marcada por el cambio.

Es así que  Buñuel se enrola en el surrealismo, fuertemente influenciado además por las teorías de Freud, ya  en sus películas puede verse que busca hacer al espectador partícipe de lo que acontece , poniendo en evidencia su propio anticlericalismo ( Muestra en Tristana el entierro de la  hermana de Don Lope),  su obsesión por el erotismo (Tristana da una manzana a Saturno;  muestra sus pechos al joven; todo el desarrollo de la sexualidad se verifica a través de este joven; Don Lope, lleva dulcemente a Tristana a su dormitorio), su obsesión por proteger a los menos privilegiados (Don LOPE miente a la policía que busca un ladronzuelo , y le explica a Tristana, que “la policía es fuerte y es necesario defender al débil “ ;   su juego con el azar (Tristana elige entre dos garbanzos, o que calle seguir, y hasta Don Lope, le pregunta qué columna le gusta más cuando en un convento donde se hallan  son todas iguales), y su búsqueda de la imagen – pulsión que enseguida abordaremos.  

Buñuel encuentra en el inconsciente humano un paraje ideal para retratar las pulsiones, los miedos ocultos, y los anhelos, siempre expresados a través de elementos extravagantes (En TRISTANA El badajo de la campana/cabeza de Don Lope; la muerte del perro, las zapatillas de Don Lope, las Vírgenes, la pierna de Tristana sobre su cama o la silla, el piano, elemento recurrente en la filmografía de Buñuel, etc.)

El surrealismo pretende así trascender a partir de los impulsos psíquicos de lo imaginario y lo irracional. De allí que intente representar lo que no se ve, es decir la realidad que está en el inconsciente o los sueños. Por ello busca objetos que son metáforas, e imágenes oníricas: Tristana da una manzana al niño mudo, el badajo de la campana es la cabeza de Don Lope, o besa una estatua de alabastro de un muerto, traspasando la pulsión de la vida en esa actitud)

El surrealismo de Buñuel, como el de Dalí es Naturalista: deforma la realidad, pero la muestra en pequeñas pinceladas, como la comida, (Tristana come migas y mantiene un simplísimo diálogo con un campanero sobre la olla, y sobre la espumadera, objetos ciertamente simples y reales, o el diálogo sobre un huevo que come en forma erótica, rompiendo tan sólo la cáscara).

En cuanto a la metáfora y su uso, tan sólo un ejemplo: Tristana aprendió a tocar el piano y, de hecho, en la primera parte de la película simula tocarlo sobre una mesa mientras lee una partitura. El piano americano de la película es el que le regala don Lope coincidiendo con la noticia de la amputación de su pierna. Teniendo en cuenta que solo la veremos tocar el piano una vez le ha sido amputada, este detalle no es baladí. Como no lo es uno de los planos que más extrañamiento produce en el espectador de toda la filmografía de Buñuel: el que capta desde el suelo como Catherine Deneuve presiona el pedal del piano con su única pierna. Este plano, montado en continuidad con el de los dedos de Tristana tocando velozmente las teclas del instrumento, es paradigmático para entender la estructura de cualquier plano cinematográfico: “de un lado la parte emergente del iceberg (la parte convencional expuesta) y, de otro, la parte sumergida (la parte subversiva encriptada)” (p. 42) dice Roger

En cuanto a la imagen-pulsión:

Se define pulsión como los impulsos motivadores de la conducta humana. Es la energía psíquica profunda que dirige la acción hacia un fin, descargándose al conseguirlo.

Deleuze quien ha estudiado la filmografía de Buñuel, dice que existen tres tipos de pulsión:
Imagen acción; imagen pulsión; Imagen afección; siendo que el cine de Buñuel se caracteriza por el uso de la imagen -pulsión.

Todo pasa del afecto a la acción. Es un movimiento derivado de la imagen originaria en 
Buñuel, el descubrimiento de pulsiones propias del alma, tan fuertes como el hambre la sexualidad e integrándose con ellas, dará a la perversión un papel espiritual que, en Tristana, y, sobre todo, la crítica radical de la religión encontrará su alimento en las fuentes de una fe posible; la violenta crítica del cristianismo como institución dejará a Cristo una oportunidad como persona. No se equivocan quienes han visto en la obra de Buñuel una lucha interior con una pulsión cristiana: el perverso, y sobre todo Cristo, trazan un más allá antes que un más acá, dejan resonar una cuestión que se expresa como de salvación, aun cuando Buñuel recele fuertemente de cada uno de los medios para alcanzarla, revolución, amor O fe. (JULES DELEUZE)

No obstante, este comentario dice Buñuel al final de su vida: Sí, yo soy don Lope. Ha venido a ser mi historia, Muy liberal, muy anticlerical al principio, y, a la vejez, sentado en una camilla tomando chocolate, ¡qué maravilla de chocolate!, hablando con tres curas. Y la nieve, afuera

LA TÉCNICA CINEMATOGRÁFICA  EN TRISTANA DE BUÑUEL

Buñuel nunca olvidó cómo le impresionó el primer travelling que vio en la gran pantalla, avanzando hacia él. Se trataba de una cara que se volvía cada vez más grande con la sensación de que fuera a tragarse a los espectadores. A partir de allí lo utilizó e incorporó otra técnica: el decoupage, (deriva del francés y couper= cortar) que le permitía segmentar, deconstruir lo filmado y volver a montar las imágenes, dando al espectador un amplio espectro de visión a veces trepidante, a veces pasando de la supuesta realidad a lo onírico. Y con esta técnica era capaz de montar una película en tres horas.

Es muy claro ver esta técnica utilizada en Tristana, tanto durante la película, (los sueños de Don Lope, o de Tristana), los cambios de la imagen de Tristana a las Virgenes de las iglesias, como en el final donde imágenes reproducen en decoupage, y rapidez parte de la misma historia de Tristana.

AGRADECIMIENTOS

AMUM agradece al Ayuntamiento de Marbella, quien a través de la Delegación de Cultura nos ha permitido  utilizar la sala en el Cortijo Miraflores.
Asimismo, en su afán por recordar a un grande de la literatura española, Benito Perez Galdós en el centenario de su muerte, el trabajo realizado por Blanca Molet y Graciela Waen para la preparación de este cinefórum coordinado como siempre por Cristina Malena.

viernes, 13 de marzo de 2020

Crisis sanitaria y emocional del Coronavirus 2020.


    En una crisis sanitaria como la que estamos viviendo no podemos abandonar nuestra salud mental, el equilibrio de nuestras emociones y la idoneidad de nuestra respuesta. De hecho, gran parte de la intervención en el problema depende de nuestra actitud ante él.

    La mayoría de nosotros, los habitantes del primer mundo, hemos crecido en un entorno de paz y abundancia, muy placentero, pero poco exigente con los valores personales que se necesitan en estos momentos: valor, fortaleza, sensatez, precaución, paciencia, solidaridad y humildad.

    En primer lugar, debemos tener la humildad suficiente para aceptar nuestra incapacidad ante la certeza de no contagiarnos o de que esto se solucione en dos semanas sin pérdidas personales ni económicas. Pero también tenemos que desarrollar las destrezas para salir de esta crisis lo menos perjudicados posible.

    Como en cualquier proceso de crisis lo primero es pasar por un estado de shock, de incredulidad, de parálisis, de miedo. Esta respuesta es un mecanismo de autodefensa. Nos permite frenar en seco para concentrarnos en la situación a resolver, para intentar llegar al orden dentro del caos. El caos que nos produce una situación que no podemos manejar con nuestros recursos mentales habituales.

    Es importante hacer bien el proceso de duelo por la crisis para poder reaccionar con la racionalidad necesario para conseguir los mejores resultados. Son numerosas las personas que en este momento de miedo irracional han devastado las estanterías de papel higiénico o de huevos de los supermercados de este país. Es porque estamos actuando sin haber terminado la fase de parálisis racional.

    En un momento como el actual se mezclan las emociones. Podemos dar vueltas circulares al mismo tema, ante el que somos impotentes, hasta sucumbir de pánico por lo que volvemos al estado de shock. Nos alteramos cognoscitivamente ante la violación de la expectativa de nuestro cotidiano, el trabajo, el salario, las actividades sociales, los eventos, los proyectos, cada uno tiene un sentido de su crisis y nos negamos a comprender el mundo como se nos presenta. La Negación es una fase de la crisis en la que nuestra mente es incapaz de buscar soluciones porque no mira el problema sino las consecuencias de la perturbación de su normalidad y porque no le valen las estrategias previas de enfrentamiento.

    Debemos tener cuidado con la generalización, generalizamos cuando vemos que nuestro días están totalmente influidos por el Coronavirus, el trastorno que nos produce no poder reunirnos, no poder trabajar, no poder mandar los niños al cole, no poder llevar a los abuelos a los centros de mayores, no poder hacer la compra sin restricciones y estar atentos a las medidas de higiene y no-exposición. Los hechos y la preocupación por estos hechos, es lo que vemos al final de un tubo que no nos deja ver con un gran angular. Las crisis, dicen los chinos que son momentos de oportunidades. Pero para ello debemos ser capaces de disfrutar de este momento y centrarnos en lo que tiene de novedad,  en lo que nos ayuda a plantearnos otras formas y en usar un tiempo del que siempre estamos deseosos.

     ¿Qué es lo peor que nos puede pasar? Indiscutiblemente es que nos enfermemos, o que se enferme un familiar. Para lidiar con esa situación no nos va a ayudar una alteración cognoscitiva. Por ese motivo debemos aceptar, entramos en la fase de Aceptación, aceptar lo que nos está pasando, tenemos un problema, y es un problema grave, un problema de salud, el más urgente, y un problema económico, del que nos ocuparemos cuando se controle la epidemia, por lo tanto, no es momento de enredarnos con él, nuestras energías deben estar centradas en el tema sanitario.

    Una vez aceptado nuestro problema tenemos que comprendernos a nosotros mismos, saber que estar ansioso, confundido, sentirse desamparado, incluso furioso es normal pero también debemos saber que la respuesta que tengamos determinará cómo vivamos la crisis. Nos podemos quedar en cualquiera de las fases de nuestro proceso de crisis, de manera circular, incluso retroceder, pero es mejor si ponemos a trabajar todos los recursos que tenemos para solucionar y vivir este momento de la forma más rentable.


    Para ello hay que analizar el problema, ir a las informaciones contrastadas, no dejarse manipular emocionalmente por los medios sensacionalistas, los que están sacando provecho con la inoculación del miedo. Las redes sociales que tan útiles son nos ofrecen un momento magnífico para desarrollar nuestras capacidades críticas, buscar al informante, examinar sus motivos y objetivos para transmitir esta noticia y discernir si es cierta o no, contrastándola y descubriendo a fakers, bromistas y no tanto, que emborronan y emponzoñan un clima que ya es de por sí bastante complicado.

    Informados de lo que supone este virus y las medidas que han tomado nuestras autoridades, hay que actuar, proceder. Lo más adecuado es seguir al pie de la letra sus indicaciones, ni colegio, ni centro de mayores, ni reunión, ni conferencia, ni cine, ya acabará la epidemia, han acabado todas en la Historia de la Humanidad.

    Acto seguido, poner un canal de música, leer un libro, ver series, irse a caminar al campo, a la playa, aprovechar para pintar el piso, bailar en casa con los éxitos de los 80s y cantarlos a voz en grito. Alimentarse bien, tomar vitamina C, jalea Real y todas las infusiones que prometan que van a subir tus defensas, mal no te van a hacer. Y si se desarrollan los síntomas, paracetamol y fortaleza, medidas de higiene con la familia, disciplina y responsabilidad, en el caso extremo de tener problemas respiratorios llamar a los teléfonos para que nos monitoricen en casa y si es necesario que te lleven a un hospital, calma y serenidad. El miedo tiene sus ventajas como motor preventivo, pero también nos puede perturbar la reflexión y hace descender las defensas.

    Estamos obligados a convivir con el Coronavirus una temporada, pero no debemos permitir que sea lo único que vivamos en esta temporada. Es el momento de poner a trabajar virtudes que tenemos y que no hemos necesitado hasta ahora, virtudes humanas que por supuesto TENEMOS.
     
   



lunes, 9 de marzo de 2020

Aplazada, MEJOR UNA BUENA COPIA, conferencia AMUM para el 13 de marzo

APLAZADA SIN FECHA CONCRETA



   “Una obra pintada al estilo de… ¿es arte?  y ¿una copia exacta?” estas son algunas interrogantes de la interesantísima conferencia MEJOR UNA BUENA COPIA que ha organizado la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella y que tendrá como ponente al experto en Arte Antonio Gamboa González y que tendrá lugar en el Centro Cultural Cortijo Miraflores el próximo viernes, 13 de marzo, a las 19.30. “Sea o no arte, la copia es un reto y por tanto adictiva”.

CURRICULUM de D. Antonio Gamboa González

    Nacido el 4 de mayo de 1943. Ingeniero Agrónomo por la ETSIA de Madrid. Director Comercial y Gerente de Iberpotash. Miembro durante 34 años del Secretariado Técnico del Instituto Internacional de la Potasa en Berna. Jefe de Misión para América del Sur y para el Mahgreb de dicho Instituto. Autor de una serie de diez Monografías Agrícolas sobre grandes cultivos, así como de un Boletín Técnico especial sobre el Cultivo del Maíz y de múltiples artículos sobre la fertilización de los cultivos en revistas especializadas en el tema. Conferenciante en múltiples eventos sobre la fertilización en España y América del Sur especialmente.

    En el ámbito relacionado con la pintura, ponente sobre El Arte de la copia en el CAC de Málaga y exposición individual de copias en el Colegio de Abogados de Málaga.


Sobre la conferencia MEJOR UNA BUENA COPIA

La copia siempre ha estado ligada al arte con diferentes finalidades: la enseñanza, la búsqueda del propio estilo, el encargo especializado y desde luego la falsificación. En algunas culturas como la china la copia es un signo de respeto y ser copiado es un honor. Ha sido una práctica común no sólo de copistas más o menos desconocidos sino también de artistas consagrados. Copiar es crear una obra utilizando en mayor o menor medida y con mayor o menor virtuosismo el estilo, la técnica, los colores, las formas o hasta la composición de una obra original. Ocupa pues un amplio campo que va, desde la copia facsímil o exacta, hasta la creación de una obra original “pintada al estilo de”, que pasa perfectamente por ser de un pintor diferente reconocido y altamente valorado. Esta última posibilidad es la más extendida en el campo de la falsificación, de modo que infinidad de museos tienen colgadas obras que realmente son falsificaciones.

Una obra “pintada al estilo de” ¿es arte?  y ¿una copia exacta?. En el primer caso la copia es puramente arte y de ahí que haya muchas colgadas en Museos de elevada reputación. No son una bagatela, aparte de lo anecdótico del uso de lienzos, pinceles, pinturas o aglutinantes propios de la época del autor copiado. Esas obras han resistido antes de ser compradas minuciosos exámenes y controles y por ello no se puede negar que para el mercado pueden ser un tesoro. Realmente es un arte entrar en el “espíritu” en la esencia artística de otra persona.
En el segundo caso cada vez es más celebrada la imitación como habilidad artística. El gran Dux de Venecia Cósimo de Médici viendo un original y su copia exacta, parece que dijo que debe preferirse la copia ya que aúna dos artes, el de la invención y el de la copia. La realidad pareciera que marcha parcialmente en esa dirección, los hermanos Pousin en Berlín entre otros pintores, tienen listas de espera de copias suyas y ellos sólo hacen copias exactas.

P.D.- Personalmente tengo obra propia pero soy copista. Sea o no arte, la copia es un reto y por tanto adictiva y por ello no me repito: he de dejar tiempo para nuevos desafíos.

miércoles, 26 de febrero de 2020

"La Magdalena de Proust es un Bastón" gracias a Paco "Sacromonte"


La imagen puede contener: una persona, sonriendo, sombrero y primer plano    Ha fallecido uno de los personajes de esta nuestra Marbella tan divina y tan diferente. Paco Sacromonte fue bailaor, vendedor de lotería y un dandy con aire calé. Formaba parte de nuestro paisaje, de nuestra fauna y la gente lo apreciaba. Era divertido, irreverente, picante de una manera muy tradicional. Un día me contó una de sus hazañas de juventud y me inspiró este relato. Es una narración a raíz de una anécdota. Excepto la anécdota, todo lo demás es ficción.  Este es el Relato: 

La Magdalena de Proust es un Bastón

    Se oye el segundo toque de campanas. Hoy hay boda, el novio camina la plaza acompañado de la madrina, su tía Esmeralda. “Omá” falleció cuando nació Eduardo, el último de los quince hermanos Cantero-Quiñones. El empedrado de la calle Viento sirve de caja de resonancia para los tacones de los familiares y vecinos que acompañan a “Manué”. Se escucha la nota impar del bastón de la abuela Carmen. El cortejo desfila ante los restos de la muralla invadida por casas de familias y un convento de salesianas, escuela de las niñas de Marbella.

    Hoy hay boda y la puerta grande de la Iglesia está abierta, como una elongación de la plaza, un ambigú para todas las clases sociales, donde uno se surte de cremitas para el alma y libros de instrucciones para el buen funcionamiento de la máquina social, un bufet de creencias que algunas marbelleras descocadas empiezan a servirse a su gusto, siguiendo el ejemplo de las visitantes, la nueva hornada de turistas, extranjeras y mujeres poderosas que tienen comportamientos libres, como si fueran hombres, ¿dónde iremos a parar? Ellas, las otras, van por ahí con faldas por encima de la rodilla, melenas cardadas, miran descaradamente a los hombres, fuman y no saben cocinar.

    En la puerta de la iglesia, el novio sube el escalón y ayuda a la madrina, su segunda madre, la Tata Mariquilla, que lleva un vestido de flores silueteadas en negro que no le disimula en absoluto la extensión horizontal de sus nalgas, culo prodigioso que se estremece como un Flan Chino El Mandarín. Los acompañantes no han sido invitados, aquí no ha hecho falta mandar carta de participación, los que han venido sabían que tenían que venir y era conocimiento de los novios que ellos vinieran, un conocimiento entre instinto y sentido común. Los “no invitados” entran en la Iglesia saludando satirones al novio, como pensando “menudo banquete te vas a dar esta noche pillín”, mientras, él y la madrina esperan la llegada de la Chata, la tradición manda que la novia entre antes pero que llegue al templo después, para hacerse un poco de rogar, lógico, trae el tesoro de la virginidad y eso merece un respeto.

    “Manué” está nervioso, hoy es el día más importante de su vida, eso le dicen. Pero se distrae, el bastón de la abuela contra el mármol, el goteo metálico rítmico y poderoso del regatón de metal, traslada al novio a otros momentos memorables y sonríe con la picardía que da saberse macho, hombre, masculino y estar ajeno a las culpas de la carne.

    La abuela Carmen se dirige orgullosa al sembrado de bancos de madera, caballones donde cultivar católicos, en su mayoría de floración anual o incluso bianual, pero de cosecha segura en bodas, bautizos y funerales, sobre todo funerales, no hay que perder la adicción al drama. La abuela va vestida de negro, como siempre desde que hace cuarenta años sucedió el primer fallecimiento en la familia, el de su padre, al que partió literalmente un rayo cuando bajaba de la huerta por el camino de la Barbacana, cuando le sorprendió un aguacero de esos que aparecen por poniente y encienden el cielo con sus rayos, cuando las partículas positivas en la tierra y negativas en la atmósfera se atraen irremediablemente pudiendo generar una potencia instantánea de un gigawatt, casi una explosión nuclear. Aunque, al abuelo “Manué” no le hizo falta tanto para quedar quietecito, ennegrecido y oliendo a chamusquina.

    Carmen insiste contra el mármol, el metal del bastón llama con insistencia a “Manué” que recuerda, por el mismo efecto de la magdalena de Proust, el momento de máximo placer en el que al regreso del guateque en la casa del Conde contó a sus amigotes cómo había “cortado oreja y rabo”. Si no lo hubiera contado, si ni lo fuese a contar doscientas cincuenta mil quinientas veintisiete veces más a lo largo de su vida, ¿qué gracia habría tenido?

    Entró en la Cafetería Marbella a vender su lotería, vestía un terno beig que le había regalado Mel Ferrer al que en una ocasión acompañó al aeropuerto. Aquel día triunfó, además del traje consiguió camisas, zapatos que le quedaban un pelín grandes por lo que los usaba con un poco de algodón metido en la punta, corbatas y un Panamá fabricado en Ecuador que no le cabían en la maleta al por entonces marido de Audrey Hepburn.

    Con la planta que da a un cuerpo como el suyo el atavío de un dandi, Manué se sentía seguro de sí mismo, guapo, guapetón y casi irresistible para esas extranjeras que apreciaban sus detalles de la tierra, una flor en la solapa, un tallito de romero en la cinta del sombrero, en fin, un tuneo con gracia y salero para salir a comerse el mundo en una suerte de “Pijo Aparte” ganador. Conocía a todos los clientes de la cafetería, los fue saludando y vendiendo los décimos que llevaba en su maletín, un maletín de piel de Ubrique que había conseguido en uno de sus trapicheos y que le daba un aire distinguido de noble lotero de Wall Street, un cruce entre Jaime de Mora y Aragón y el marido de Doña Manolita, la de la Puerta del Sol.

    Allí, en la barra de la famosa y céntrica cafetería, mítico “meeting point” marbellí de todos los tiempos, estaba el Conde tomándose un güisque sin “on the rock” ni agua, a palo seco, dando un golpe chispeante a las papilas gustativas antes de dejarlas K.O., en un acto de adormecimiento etílico con sabor a barrica de roble.

—Hola Manué ¿cuánta lotería te queda?
—Pues excepto estos décimos que tengo apalabrados aquí habrá unas ochocientas pesetas.
—Anda, dámelo todo y me ayudas a llevar estas botellas a “las Adelfas”. Hoy tengo jarana y nos vendrá bien un cantecito de los tuyos.

    Manué se las ingenió para no coger ni una de las cajas, “que si esta me la pones en el maletero, que si esta otra en la parte trasera”, en fin, que dirigió la operación de los camareros porteadores sin arrugarse la chaqueta, como si fuese el dueño del Mercedes 190. Todavía le quedaba el golpe de gracia, se fue derecho a la puerta del conductor dispuesto a manejar un cochazo, un haiga de campeonato, el conde sonrió y le dio la llave.

—Eres un tunante Manué.
—Así va usted más tranquilo mirando el paisaje.
—¡Anda, vamos!, que sabes hasta latín.

   El Gold Vermeil Balmoral Walking Cane, el bastón de empuñadura dorada de la abuela, se aleja hacia las bancas cercanas al altar, del mismo modo se alejó el cochazo del centro de Marbella hacia el oeste por la nacional 340. “Manué” iba con el brazo por fuera de la ventanilla, cambiaba las marchas con chulería, estaba vivo, lo sentía en la brisa templada que chocaba en su cara y en su pelo brillante. No pensaba dejarse llevar por la impaciencia de la noche que iba a pasar entre mujeres guapísimas, alcohol en abundancia y a saber qué más.

     Al llegar a las Adelfas se hizo cargo del desembarco del pedido, buscó al guardés y le indicó que llevara las cajas a la cocina. En ese momento apareció la condesa enfundada en un caftán verde agua con motivos plateados.

—Hombre Manuel, ¿hoy nos honras con tu presencia?
—Sí señora, el señor conde me ha pedido que venga a la fiesta y le ayude con las provisiones.
—Pues muy bien, aún queda más de una hora para que empiecen a venir los invitados, si quieres date un baño en la alberca, en la casetilla tienes toallas y bañador.
—Gracias condesa, le voy a tomar la palabra que vengo “acalorao”.

    Ella subió los tres escalones del porche contoneándose, en un provocativo y auténtico coqueteo de hembra que sabe que abajo hay un macho babeando por sus atractivos. Manué, que de tonto no tenía ni un pelo y que ya había toreado en más de una plaza de primera, la siguió con la mirada y pensó casi en voz alta “no tienes ni idea de lo acalorao que me has puesto gachí”.

    ¡Qué viene la novia!¡Que viene la novia! Gritan los niños de la familia que se han asomado al Castillo para verla venir por la calle Lobatas. La Chata lleva un traje de novia blanco que le queda un poco estrecho porque es prestado, pero este detalle sólo hace resaltar las redondeces del pecho y la estrechez de su cintura. Su padre viene con un terno oscuro, el mismo que con toda probabilidad le servirá de mortaja. El velo le cubre la cara, la novia no se puede ver hasta después del “sí quiero”. Bajo este anonimato tradicional, la Chata ha echado el resto en el peinado y el maquillaje, incluso le han prestado unos polvos Maderas de Oriente de Myrurgia con el que ha unificado su rostro, luego se ha pintado unos buenos rabillos y las cejas, finas y altas creando esa expresión de sorpresa que tanto se lleva, los labios se los ha coloreado en rosa, una novia con los labios rojos no es muy virginal que se diga.

    Mientras, Manué espera inquieto. Ser el protagonista de semejante jaleo es un “papelón”. Aunque para jaleo el que se organizó en la casa del conde cuando llegaron los invitados, algunos venían ya con una copita y el anfitrión había dado cuenta de media botella de Juanito el Caminante, el whisky Jonny Walker con sorna políglota, una de las bromas de la panda de amigotes del “Manué”.

     Ya antes, la velada había entrado por unos derroteros un pelín, digamos… peligrosos, pero muy excitantes. Cuando “Manué” salió del vestuario saludó al conde que estaba sentado en el porche con un vaso en la mano. De igual manera, cabeceó a la condesa que ligerita de ropa observaba con evidente concupiscencia el cuerpo del lotero desde la balconada del dormitorio, ella lo miró con descaro y se mordió el labio inferior. “Manué” tuvo que tirarse de cabeza a la alberca antes de que el conde tuviera la oportunidad de descubrir su indiscreta erección. Ya en el agua volvió a mirar al conde que seguía impertérrito dando sorbos a su bebida y luego a la condesa, balcón arriba, que le sonrió divertida.

    La Chata y el padrino acaban de llegar a la iglesia. Un silencio inquietante y respetuoso antecede a los comentarios: ¡qué guapa!, ¡qué vestido tan bonito!, ¡qué planta!, ¡ole las novias como tienen que ser! El ramito de azahar, símbolo de virginidad, está centrado en el escote, es de tela, no es tiempo de azahares. El novio le sonríe conmovido, ahí está la madre de sus futuros hijos, una buena mujer, una mujer como Dios manda, una “muje pa un pobre”. Ella entra a la Iglesia del brazo del padrino y el Manué la sigue con la tía Esmeralda, María de la Esmeralda, que ella es muy, pero que muy católica.

    Ya cerca del altar, mientras la novia se sitúa en el reclinatorio y le extienden el traje, Manué consigue apreciar el refulgir del oro del bastón de la abuela Carmen y descubre al Bana, su amigo de toda la vida, mirando al bastón y mirándolo a él. Ese fue el preciso momento en que, con gran esfuerzo, contuvieron una carcajada que les aguó los ojos. Ambos recordaban la frase del choteo que perduraría como las hazañas de los conquistadores en las américas:

—“Illo”, corté oreja y rabo y al salir de la casa ya de “madrugá”, miré el paragüero y pensé “ese bastón tiene puesto el nombre de mi abuela Carmen” —Después, cada vez que lo contaba, todos, los presentes y por supuesto el mismísimo Manué, todos varones, se revolcaban de risa. Y sí, ese Gold Vermeil Balmoral Walking Cane tiene “puesto el nombre” de la abuela Carmen ¿quién lo duda?

***La fotografía es del Facebook de Rafael Álvarez Ortego.


lunes, 24 de febrero de 2020

Ana Eugenia Venegas Tiflos de Poesía Especial 2020 y Presidencia en Funciones de la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella

   Entrevista a Ana Eugenia Venegas con motivo de su Premio Tiflos Especial de Poesía 2020 por "En el Confortable Armario de las Galletas" y en el que habla sobre su presidencia en funciones de la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella.