Qué personaje nos muestra Rubén Amón desde las esquinas de Morante de la Puebla, la personalidad, la ruptura, su influencia, y la constatación de lo extraordinario para la historia. Desde sus comienzos más humildes, a su obsesiva vida alrededor del toro, el estudio serio de los toreros y los artistas, es un gran coleccionista de arte especialmente de Dalí, y un lector inhabitual que lee a Nietzsche, que piensa que las escuelas solo cortan la creatividad de los alumnos, y que como Pink Floyd lo que sale de ellas es another brick in the world. No puede vivir en su pueblo por la presión social, no puede vivir sin su pueblo y vuelve y monta fiestas para todos sus habitantes donde por supuesto el toro y el toreo son el centro. Sufre una disociación de la personalidad en la que muchas veces no reconoce su propio cuerpo, esta incapacidad lo mete en depresiones profundísimas, su deseo de mejorar lo ha llevado a tratarse con electro shocks, borrando una parte de su memoria pero que ha merecido la pena por el reseteo. Pasa completamente de modas, el dinero no es importante sino para dar valor a lo que hace y estudia con insistencia la estética del toreo. Hubo un tiempo en que los apoderados le duraban diez minutos, ahora ha encontrado uno que no le dice lo que tiene que hacer, al igual que su mozo de espadas, se afanan por mirarle la cara y leer lo que necesita. Los jóvenes corean su nombre y los llevan a hombros por el centro de las grandes ciudades y los pequeños pueblos, los que entienden de toreo tienen orgasmos largos y felices con su capote flamenco y su muleta a cuarenta y cinco revoluciones. Me ha gustado mucho leer este libro, no habla de toros aunque habla todo el rato de toros, habla de un personaje que si no existiera, a mí me hubiera gustado muchísimo crearlo.





