Cumbres Borrascosas de Emily Bronte. Cuánta gente se habrá acercado a este libro pensando que es un libro de amores, un libro romántico, fácil de leer y con una cronología progresiva? Supongo que, mucha que no pudo finalmente con la obra. Otros, entre los que me encuentro, no íbamos buscando exactamente una historia de amor empalagosa, pero quizás nos hemos encontrado con una grandísima sorpresa al descubrir una historia profundamente humana, que habla sobre el dolor, sobre el dolor que se convierte en maldad, sobre la injusticia que se hereda, sobre las desigualdades y sobre LA VENGANZA. La atmósfera es romántica, propia del romanticismo más gótico, Mery Shelly o nuestra tardía Pardo Bazán. Mansiones lúgubres, llenas de fantasmas, de odios por los rincones brocados y destrucciones de personas y de edificios que son personajes donde quedan las cicatrices de lo inefable. Aquel Efialtes, el Traidor de las Termópilas, fue con su deforme cuerpo un alter ego de Heatcliff, el hermanito adoptado y maltratado por no ser y pretenderlo. Cuando la humillación, el desprecio y la injusticia se ceban en una persona, la persona puede quedar dañada demoníacamente para siempre. Lo que una no entiende es cómo una mujer como Emily Brönte tuvo la madurez literaria para enfrentarse a esta obra, y el alma tan torturada como para crearla.





















Increíble. Don Pío en estado puro. Documento interesantísimo, aunque creo que al “pensamiento único” no le habrá gustado mucho.
No molesta mucho. Simplemente se equivocó: la España invivible fue la de los militares, pobreza, hambre, miseria extrema, represión, vergüenza, crueldad, incultura. Pero bueno, a los del “pensamiento liberal” siempre os quedará que Baroja dijo cosas “desde Francia”.
Don Pío escribía desde Francia porque tuvo la “mala suerte” de que los amigos de Víctor Pradera o Ramiro de Maeztu lo detuvieron y luego lo soltaron.
Éstos últimos no tendrían esa desgracia de escribir desde el exilio porque dejaron de hacerlo.
Claro, donde se vivía y se vive bien es en Corea del Norte, la Camboya de Pol Por, la URSS o la Albania de Hoxha. Hubo que construir un muro para que la población del mundo capitalista no huyera a los paraísos socialistas… Había de todo, tiendas bien surtidas, pasta a tutiplén, libertad para salir del país… Y lo buenas que eran las élites comunistas, que se quitan el pan de la boca para dárselo al pueblo, pobrecicos líderes! Se les murieron unos cuantos millones de personas, pero fue sin querer… El frío de Siberia que es muy malo, los constipados, ya se sabe.