Siempre quise ir a L.A., dejar un día está ciudad, cruzar el mar en tú compañía... Corre, rocker: es un libro memorialístico de Sabino Méndez, el guitarrista y principal letrista de Loquillo y los Trogloditas. Con un ritmo anfetamínico, Sabino nos cuenta cómo se formó la banda, los ambientes de la Movida Madrileña y barcelonesa donde nadaron, los deseos de juventud y las estupefacientes veladas, conciertos, viajes, giras caóticas y relaciones subterraneas. Nunca leí el consumo de drogas tan explícito cómo en esta obra, tan narrado, tan atrayente y poderoso, tan destructivo y tan deshumanizado, me ha recordado la irremediable adicción al juego de Dostoyevski. Méndez retrata también la relación con otros grupos coetáneos clave de los ochentas como Radio Futura, Alaska y los Pegamoides, Gabinete Caligari o Siniestro Total, además de hablar de la industria discográfica de aquellos años. La prosa es magnífica y aunque muy poética, el lector no se pierde en la figura literaria. El autor habla alto, claro, inteligente, fundamentado literariamente y con la verdad cruda del que no tiene nada que perder, porque su esfuerzo le costó recuperarlo. Qué buena sorpresa me he llevado al poder leer esta magnífica obra del que en mi confusión adolescente creí un yonki más, Sabino Méndez era un yonki pero uno muy, muy leído. Hoy en día su canción La Mataré, en la que se muestra la pasión asesina de un hombre desesperadamente abandonado, está cancelada, a mí es la que más me llega a las tripas, y no creo que Méndez haga apología del maltrato, como tampoco creo que Dostoyevski haga apología de la ludopatía en El Jugador

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