Josefina Aldecoa dignifica la vocación del maestro, de la profesora, del pedagogo en esta novela, Historia de una maestra. Se trata de una prosa simple y correcta al servicio de un retrato social, político e histórico de los prolegómenos y el desarrollo de la II República española. Es una novela fácil, su valor no es literario pero refleja las consecuencias de la ignorancia y el deseo de ayudar a los más desfavorecidos a través de la alfabetización y el camino de la cultura. Creo que muestra muy bien la confusión que las izquierdas tuvieron al asociar República con revolución, cómo cuando el pueblo votó moderación, que los cambios fueran más consensuados y moderados, y se tiraron a las calles a crear desorden y en Asturias tomaron las armas y los explosivos. Las naciones que se rigen por una Republica deben aceptar la alternancia si la vota el pueblo. Es verdad que existían muchas desigualdades, mucha injusticia, que la Iglesia se aliaba con los poderosos, pero para cambiar las cosas es mejor, en mi opinión, sentarse y llegar a acuerdos, ceder y avanzar, y respetar las decisiones. Explotar puentes, quemar templos, impedir entierros religiosos... solo crea miedo en los adversarios y su reacción defensiva. No veo que ahora estemos mucho mejor. Ojalá alguien escuche a Machado, a Antonio Soler y tres solitarios más, entre los que me encuentro, y busquemos con fé la Tercera España.
Españolito de Antonio Machado:
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.































Increíble. Don Pío en estado puro. Documento interesantísimo, aunque creo que al “pensamiento único” no le habrá gustado mucho.
No molesta mucho. Simplemente se equivocó: la España invivible fue la de los militares, pobreza, hambre, miseria extrema, represión, vergüenza, crueldad, incultura. Pero bueno, a los del “pensamiento liberal” siempre os quedará que Baroja dijo cosas “desde Francia”.
Don Pío escribía desde Francia porque tuvo la “mala suerte” de que los amigos de Víctor Pradera o Ramiro de Maeztu lo detuvieron y luego lo soltaron.
Éstos últimos no tendrían esa desgracia de escribir desde el exilio porque dejaron de hacerlo.
Claro, donde se vivía y se vive bien es en Corea del Norte, la Camboya de Pol Por, la URSS o la Albania de Hoxha. Hubo que construir un muro para que la población del mundo capitalista no huyera a los paraísos socialistas… Había de todo, tiendas bien surtidas, pasta a tutiplén, libertad para salir del país… Y lo buenas que eran las élites comunistas, que se quitan el pan de la boca para dárselo al pueblo, pobrecicos líderes! Se les murieron unos cuantos millones de personas, pero fue sin querer… El frío de Siberia que es muy malo, los constipados, ya se sabe.