Josefina Aldecoa dignifica la vocación del maestro, de la profesora, del pedagogo en esta novela, Historia de una maestra. Se trata de una prosa simple y correcta al servicio de un retrato social, político e histórico de los prolegómenos y el desarrollo de la II República española. Es una novela fácil, su valor no es literario pero refleja las consecuencias de la ignorancia y el deseo de ayudar a los más desfavorecidos a través de la alfabetización y el camino de la cultura. Creo que muestra muy bien la confusión que las izquierdas tuvieron al asociar República con revolución, cómo cuando el pueblo votó moderación, que los cambios fueran más consensuados y moderados, y se tiraron a las calles a crear desorden y en Asturias tomaron las armas y los explosivos. Las naciones que se rigen por una Republica deben aceptar la alternancia si la vota el pueblo. Es verdad que existían muchas desigualdades, mucha injusticia, que la Iglesia se aliaba con los poderosos, pero para cambiar las cosas es mejor, en mi opinión, sentarse y llegar a acuerdos, ceder y avanzar, y respetar las decisiones. Explotar puentes, quemar templos, impedir entierros religiosos... solo crea miedo en los adversarios y su reacción defensiva. No veo que ahora estemos mucho mejor. Ojalá alguien escuche a Machado, a Antonio Soler y tres solitarios más, entre los que me encuentro, y busquemos con fé la Tercera España.
Españolito de Antonio Machado:
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

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