miércoles, 19 de agosto de 2026

El Jugador, de Fiodor Dostoyevski

 


    El Jugador, de Fiodor Dostoyevski es una novela corta escrita en 26 días para cumplir un contrato editorial, yo diría que dictada en veintiséis días y pensada en muchos más años de la vida del autor. La he leído varias veces y en distintos momentos de mi existencia. Al principio, lo que más me afectaba era la historia del ludópata.  Luego empecé a ver los rasgos del adicto en el personaje que crea el autor, su debilidad de carácter, su no pertenencia a ninguna clase social definida, su necesidad de ser reconocido, de aspirar a lo que no le pertenece, la falta de aceptación. Pero en esta ocasión lo que realmente me ha fascinado es la inutilidad de la aristocracia rusa, lo que son capaces de hacer por no trabajar, la cantidad de normas ridículas, el tratamiento a las personas de clases sociales más bajas, y la irremediabilidad de la revolución que vino después. Hay veces que uno siente que la olla está empezando a hervir, y que le quedan diez segundos para empezar a sacar burbujas hirvientes fuera.  Fiodor Dostoyevski es un maestro de maestros, que refleja la inevitabilidad, el hastío, el dolor social y el existencial como nadie. Qué pena, que para poder escribir así, haya que sufrir tanto.

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