Una colección de
obras de diferentes técnicas y estilos como el óleo, las aguadas, la
fotografía, la escultura, instalaciones, surrealistas, figurativas, realistas
llenan los espacios del remodelado Cortijo Miraflores de Marbella. Llama la
atención el surrealismo intuitivo de Quino, con sus dibujos repletos de
detalles, cada uno es un universo, recordándonos la mente complicada de El
Bosco en su “Jardín de las Delicias”, desde luego es una delicia verlos, hágalo
con tiempo pues es una pena tener que pasar rápidamente delante de estas obras.
Otro autor de fuerza es el colombiano San Nicolás cuyo autorretrato me
encantaría poder ver más a menudo, por la energía que trasmite, así como otras
pinturas suyas de gran maestría técnica y creativa. No es menos renombrable el
trabajo de otro recluso que realiza diseños y retratos con hilos, es
necesario que alguien te explique la técnica pues es tan innovadora que no se
acierta a comprender esa maravilla elegantemente irisada que emite. Por
supuesto que estaban las esculturas de las Meninas que ya los caracterizan y
otras en tela con resina que llenan de piernas libres los muros del edificio.
El coordinador del
Colectivo nos atendió orgulloso de sus artistas y de lo que supone para ellos
poder desarrollarse, expresarse y ser reconocidos, no hay que olvidar que las
personas que están en prisión han pasado por experiencia e infancias muy
penosas, carentes de modelos apropiados, con familias desestructuradas,
violentas y sin momentos de afectividad. Rafael hace una gran labor,
funcionario de prisiones, ha optado por el desarrollo personal del recluso,
aumentando sus competencias artísticas, dirigiéndolas y llevando serenidad a
almas en conflicto, mejorando el autoconcepto y por tanto la autoestima de los
artistas del grupo.
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