miércoles, 17 de junio de 2026

Capitanes Intrépidos de Rudyard Kipling,

 Capitanes Intrépidos, novela de Rudyard Kipling, hay que releerla porque te llena la mente de aventuras en el mar mientras sientes las olas, las manos heridas y los bacalaos limpios y salados. Ese es el escenario donde se transforma un niño mimado por mamá, echado a perder por tanta buena vida, en un joven que aprecia el trabajo, la camaradería y el valor de las cosas. Un chico cae al mar desde un transatlántico y es recogido por unos pescadores que no pueden atender su requerimiento de que regresen a Estados Unidos, es la temporada del bacalao y no se puede perder. Así que el joven, tras montar varias pataletas, está cuatro meses embarcado, aprendiendo y apreciando el valor del trabajo y de los compañeros, también la disciplina y la jerarquía, una mili. Cuando regresan y el chico se reúne con su familia, ya no es el niño de mamá sino que es el colaborador de papá, el hombre fuerte de negocios que empezó desde niño ganando ocho chelines. Todo eso oliendo a algas, escuchando las historias de los pescadores, aprendiendo y aceptando la muerte que trae el mar y aprendiendo de verdad lo que la vida. Estoicismo de toda la vida de Dios, Epicteto, y educar como se ha hecho siempre y siempre ha salido bien.

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