domingo, 21 de junio de 2026

La Hermanastra Fea, de Émile Blichfelt.


 Es una película, revisión de Cenicienta pero desde el punto de vista de una de las hermanastras, la hermana fea que tiene que competir y cambiar su cuerpo por encima de todo, de la salud, de la sensatez, del dolor, para conseguir al Príncipe azul que más bien es color caca en su personalidad. Es una película que podríamos catalogar como gótica, propia de un guión de Allan Poe, con escenas explícitas de horror corporal, "body horror", que a mí me parece desagradable, magnífica, muy artística, y muy necesaria. Al lado de mi casa hay una clínica estética, muchas veces nos hemos tenido que parar porque los taxis paran para llevar y traer mujeres que se acaban de poner implantes en el pompis, las vemos patéticamente salir de culo de los coches o entrar en ellos de cabeza porque no se pueden sentar en esos culos, mientras, los coches en fila pitan porque se desesperan, llegan tarde a sus trabajos o las extraescolares de los hijos. La película no nos cuenta nada que no veamos todos los días.

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