«Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» es mi cuento preferido de Jorge Luis Borges, publicado inicialmente en 1940 en la revista Sur, más tarde fue integrado en Ficciones (1944).
Es una obra clave del universo borgiano que se desenvuelve en la literatura, la lingüística fantástica y la filosofía como si de su espacio físico se tratase.
En una de sus cotidianas veladas junto a Bioy Casares, el autor de La Invención de Morel cita una edición determinada de la enciclopedia británica donde habla de la impropiedad de los espejos que al igual que los coitos multiplican a los hombres, cita que se da en un artículo sobre Üqbar, un lugar en Asia Menor, desconocidos hasta ese momento para ellos.
A partir de ahí, se producen vueltas de tuerca de atmósfera desconcertante, con las que imagino que Borges se divertiría muchísimo. En el país que se investiga hay una mentalidad completamente diferente a la nuestra, un idealismo radical, incluso su lenguaje está basado en verbos sin conjugar que hacen que las frases sean largas y enrevesadas y los libros muestran una tesis y la contratesis en ellos sin que ninguno esté firmado con el nombre del autor.
Muy importante es, aunque no os quiero destripar el cuento, la participación, en el desarrollo de la historia, de una sociedad secreta cuya pretensión es dominar el mundo porque todo acabará siendo el planeta Tlön, la expansión del modelo de Üqbar.

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