El presente mes de febrero nos ha traído la
lectura de esta obra que ha ganado el Premio Planeta 2016. No la hubiésemos
elegido si no fuese por la próxima visita de la autora a las instalaciones de
FNAC Marbella, ya que cada año nos defraudan más los Premios Planeta y en esta
ocasión no ha sido menos.
Con un comienzo que evocaba sensiblemente a
la “Isla de Alice” de Daniel Sánchez Arévalo, finalista del Planeta del año anterior, la
autora nos plantea un thriller poco creíble en el que consigue tocar todos los
palos, “meterse en todos los charcos” como dijo uno de los contertulios, desde
la homosexualidad, el clasismo social, la drogadicción, los abusos sexuales por
parte del clero, la vinicultura, la literatura y el amor a los animales. Con este cóctel que
parece un guion, podemos asegurar y aventurar que esta novela se va a vender
como churros.
Por otra parte, el libro es largo,
larguísimo, le sobran trescientas páginas, la autora se enreda en descripciones
que no vienen a cuento y aunque puede enganchar si eres un lector de lectura
ligera y poco reflexiva, para lo que tienes todo tu derecho, a nosotros nos
resultó tedioso y de poco interés.
La autora tiene oficio, eso opinó uno de
los contertulios, sabe decir lo que pretende y lo hace con orden y una
estructura bien planificada. En cuanto a la corrección, ahí hay un problema,
esta escritora no distingue entre pronombres personales, y el leísmo, laísmo y
todos los ismos posibles los comete sin misericordia, sin atener a su función
sintáctica y sin respeto a un lector que como mínimo pide el uso adecuado del
idioma. Este problema se le puede hasta comprender a Dolores, por su lugar de
origen, pero a la ¿editorial?, ¿qué tipo de corrección se ha hecho de esta
novela?, en fin, hay quien ni siquiera se da cuenta de estos “horrores” al
leer, porque al ser propio de zona de España donde se utiliza, pero los
andaluces, sentimos una punzada en el estómago cada vez que se dice “yo la doy
de comer”, y aunque seamos muy criticados por nuestro uso del español, recordad
siempre que distinguimos muy bien entre Lengua y Habla y que un escritor, por
más novel que sea no se le ocurre escribir un participio que no acabe en -do o -da.
En fin, mucha suerte a la autora y a la
editorial, aunque no la necesitan, van a vender muchísimos ejemplares, pero permítannos
ser críticos y sentirnos nuevamente defraudados con los Premios Planeta.
***La próxima tertulia será el 23 de marzo volvemos
una vez más alos clásicos. Discutiremos sobre “Tristana”, obra de Benito Pérez
Galdos, considerada una de las “espiritualistas” y que aborda de frente la emancipación
de la mujer. A ver qué nos depara. Todo el que quiera asistir está invitado, es un club de lectura abierto.
Estoy completamente de acuerdo con elartículo. Descripciones tediosas, leismos y laismos para aburrir... una vergüenza que este libro sea un premio Planeta.
ResponderEliminarSu prosa es buena, bien elaborada, con un amplio conocimiento del léxico, si bien aún tiene mucho que mejorar: el leísmo en que incurre se hace cacofónico para el lector, no hay página sin ese vicio del habla, propio de zonas de Castilla la Vieja, pero que hiere los sentidos para el resto de hispanohablantes. Por este motivo merece un duro reproche. De un premio Planeta se presupone un dominio de la lengua. El contínuo leísmo afea muchísimo el resultado final: es un español mal hablado y mal escrito.
ResponderEliminarLo del leismo es insoportable, está permanentemente y la historia es completamente impostada, es absurda, no es creible unos personajes así. Creo que lo único que pretende es sdaptarse al tic de moda actual. No me ha gustado nada. Es increíble que pueda tener ningún premio
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