miércoles, 20 de agosto de 2014

Infección, poema

Soy un ser sometido,
mi materia mantiene colonias, 
colonias de criaturas complejas,
colonias de criaturas capaces.

Bacterias y hongos benévolos
que respetan su casa y rinden su rédito,
pero ¡ah! esas otras invasoras canallas,
huéspedes pérfidas, ocupas perversas,
¡cómo torturan, cómo avasallan! 

La contienda ha comenzado,
mi santuario es el campo de batalla,
batalla con nombre de este estío,
batalla que pierdo desamparada.

domingo, 17 de agosto de 2014

Amancio Prada en Marbella

    A las diez de la noche y con una puntualidad inusitada en esto del artisteo, Amancio Prada materializó el último de los eventos de las “Jornadas Homenaje a Agustín García Calvo”, el entorno fue la espectacular Muralla Árabe de Marbella, frente a la Iglesia de la Encarnación, en un coso atestado de ávidos espectadores que esperaron hasta dos horas para coger una silla, con la esperanza de disfrutar en plenitud de la trascendental voz del virtuoso concertista.

     Reunidos todos, no cabía ni un alfiler, ni sentado ni en pie, ni en el suelo, todos, los seguidores de toda la vida, los visitantes de la ciudad, los amantes de la buena música, de la buena poesía, los apasionados de García Calvo, todos, pudimos gozar desde el primer punteo de esa guitarra que suena celestial, de una voz de otra dimensión, acompañados por un violonchelo prodigioso que mecía al espectador mientras morfeo era alejado por la necesidad imperiosa de estar consciente, para no perderse ni un segundo de tan extraordinario contexto.
     La Muralla de Marbella tiene una acústica espectacular, si además está adecuadamente iluminada, los naranjos adquieren presencia y la voz se trascendaliza, de forma y manera que los asistentes con una mínima sensibilidad y a poco que los músicos se inspiren, disfrutan de experiencias extracorpóreas, de gozo, de individualidad suprema, de alerta calma.


    En el caso de ayer tuvimos un extraordinario Amancio Prada que intercaló sus canciones con las anécdotas de su relación personal y creativa con el “Sabio”, como él mismo le llamó. Interpretó canciones propias inspiradas y musicalizadas del homenajeado y lo complementó con otras de Chicho Sánchez Ferlosio a quien Agustín tanto admiraba, y con letras de Rosalía de Castro o inspiradas en ella y Federico García Lorca. Estuvo soberbio, se notaba que estaba disfrutando del sonido, de la silenciosa y expectante concurrencia y de todos los amigos y familiares de García Calvo que habían convergido en tan emocionante acontecimiento artístico-cultural. 

Ana E.Venegas
Fotos de Miguel Rodríguez, Miguelón

sábado, 16 de agosto de 2014

Mario Vargas LLosa, Marbella

    Ayer fue un día grande en Marbella, ayer hicimos hijo adoptivo a un ser supremo que nos había ofrecido el regalo de su vecindad por más de veinte años. Ayer no cabíamos, no cabíamos de emoción y tampoco de aforo y es que fueron multitud de habitantes, residentes y visitantes los que nos dimos cita en el Teatro Ciudad de Marbella para celebrar lo que no era más que un trámite, porque como se demostró con gran emoción los Marbellíes consideramos al Premio Nóbel uno de los nuestros y eso nos da para sentir mucho orgullo, es como si de alguna manera se nos pudiera contagiar parte de su genio por cercanía, en fin, como dice Agustín Casado “Si se pega el Ébola, yo por si acaso no me lavo esta mano que tendí al maestro y él aceptó” .

   El teatro estaba repleto hasta la bandera de ciudadanos ávidos de genialidad y provenientes de todas las individualidades que confluyen en nuestra peculiar y bellísima ciudad, aristócratas, artistas, autoridades, amantes de las letras, compatriotas peruanos de su otra nacionalidad y una pléyade de seguidores que han disfrutado de sus obras desde que eran adolescentes. Todos admirados ante la conciencia de tener ante nosotros a un gigante de las letras, un ídolo escribidor al que supersticiosamente acercarse por ver si somos alumbrados por un destello de su creatividad. Fue especialmente entrañable la presencia de Fernando Iwasaki y su hija la actriz Paula Iwasaki, que desde el patio de butacas miraba entusiasmado con esos ojitos de mixto nipón y que luego compartieron el cóctel con nosotros entre bromas, forman una familia muy ingeniosa y “disfrutona”, signo inequívoco de sabiduría.

   Al escenario subieron las autoridades, el Secretario del Ayuntamiento para dar fe del acto, La Alcaldesa Dña. Ángeles Muñoz y Dña. Carmen Díaz, ocupando una mesa oficial en el lado derecho, en el centro se encontraba un atril vestido con los estandartes de la ciudad y a la izquierda, dos cómodos asientos en los que erguidos y elegantes se sentó el matrimonio Vargas Llosa.

    Abrió la sesión el secretario y dio paso a un pequeño introito de nuestra alcaldesa que cedió el testigo del peso del acto a la Concejal de Cultura. Carmen Díaz hizo un discurso magnífico, de una gran trayectoria, recorriendo los hitos bibliográficos y personales del autor con especial hincapié a su relación con Marbella , con una prosa de gran emoción que los asistentes interrumpieron en numerosas ocasiones y que consiguió emocionarnos. Demostró un conocimiento muy profundo de la obra del maestro de manera que se permitió la broma exquisita de asegurar “que manadas de mansos hipopótamos recorrían a estas horas las calles de Marbella en honor a él”, en recuerdo de la obra de teatro “Kathie y el Hipopótamo” poco conocida por el gran público. También puso de manifisto que como uno de los nuestros, sus éxitos nos emocionan, lo que ocurrió con su nombramiento de Premio Nóbel.

    Como compañera y socia de AMUM, la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella, Carmen Díaz nos elevó ayer al Olimpo de la excelencia y nos hizo sentir muy orgullosas de nuestra corporación y de todas sus socias, y es que estábamos casi todas allí, presididas por Garbiñe Larrazábal y escoltadas por Doña Blanca Molet, todas sintiendo la buena imagen que se hacía extensa a nosotras y qué afortunadas éramos de contar con ella.

    Acto seguido Don Mario recibió de manos de la alcaldesa un cuadro en el que figuraba el escudo y el nombramiento como Hijo Predilecto de Marbella que recibió ante el aplauso de todos los asistentes. Tomó la palabra para hablarnos de la otra Marbella, de la que no habla el papel cuché, pero que es testigo de innumerables creaciones, desde el arropo que la montaña de la Concha procura a sus habitantes, la vehemencia de un Mediterráneo amable las más de las veces, el anclaje a la historia que nos permiten las calles y plazas del Casco Antiguo y las numerosas actividades culturales que el Premio Nóbel disfruta en sus estancias, desde cineclubs, teatros, jornadas literarias, presentaciones y el diálogo constante y productivo con marbelleros de los que confesó haber aprendido mucho, sobre todo a cuidar su cuerpo y prepararlo para nuevas batallas.

    Un momento emotivo fue el del videomontaje en el que sus amigos de la ciudad hablaban sobre él y curiosamente, dentro de su grandeza como literato, la mayor parte de las elocuciones coincidían en que es una gran persona, sencillo, decidido a aprender de los demás y con una curiosidad por el mundo que lo va a mantener joven por mucho tiempo. A mí especialmente me emocionó la intervención de la escritora Marbellí Ana María Mata y es que Ana es una mujer de ideas muy claras y cuenta con las herramientas intelectuales para hacerlas florecer.

Foto    Finalmente tenemos que agradecerle a Don Mario que se Bajara del escenario y a riesgo de su integridad física se hiciera fotos y saludara a cuantos nos acercamos a él. Yo no te lo dije, no te quería agobiar más, menudo lío, pero leí “La Ciudad y los Perros” con quince años, creo que en ese momento pasé de ser una amante de la lectura a una ávida de ella, no quería ni quiero perderme ni un solo mundo de los que escribes, yo estuve con Trujillo, con Pantaleón, con Gauguin… y gracias a ti descubrí que también hay otros autores, porque tú lees, lees mucho y bien… No quise atosigarte y pedir tu saludo, pero estuve junto a ti, mirándote con admiración y creo que el blusón de seda que llevaba puesto no lo voy a lavar hasta que Agustín Casado no se lave su mano, yo también tengo la esperanza de que tu talento se contagie.

Ana E.Venegas
Fotos de Miguel Rodríguez, Miguelón
   

     

Sine Die, concierto homenaje a Agustín García Calvo

    Siguiendo con las jornadas homenaje al prolífico y heterodoxo Agustín García Calvo, anoche nuestros sentidos fueron agasajados con un delicioso concierto junto a la muralla árabe de Marbella, en plena plaza de la Encarnación, contraste de piedra y fachadas blancas, blanquísimas que dejan boquiabierto a todos los visitantes.

    En el ágora no cabía ni un alfiler, todas las sillas ocupadas y cientos de personas en pie, de donde no se movieron en la hora y media que duró el dispendio de sensibilidad que conformaban las letras de Agustín García Calvo y la música de la cultísima banda que ayer formaban Sine Die.

    Hubo un derroche de melodías jocundas y meditativas, surgiendo de instrumentos variopintos, flautas dulces, travesera, bajos, guitarras, Mandolina, Bouzouki,  Laúd y percusiones acopladas como una sola voz, para voz la prodigiosa casi trascendental de su intérprete femenina coreada por los músicos en algunas ocasiones.
 
     Me encontré rememorando paisajes medievales, renacentistas, árabes o incluso orientales pincelados con vientos de jazz, llevada de la mano de los ritmos supremos de los arreglos que los hermanos Fernández han hecho para la PALABRA de Agustín.

    Tengo que confesar que el talento del Filólogo-Filósofo-Poeta-Ensayista-Autordeteatroymás no desmerece la obra de Sine Die que realmente es virtuosa y el conjunto de ambas es manjar para el espíritu. Gracias a ambos por existir con conciencia.

Ana E.Venegas

viernes, 15 de agosto de 2014

Agustín García Calvo, homenajeado por Paco Fernández en Marbella

    

Ayer tarde noche nos reunimos en el incomparable marco del Hospital Real de la Misericordia para saborear el homenaje que Paco Fernández, la mitad de Sine Die, perpetró a favor de la figura y obra de Agustín García Calvo, el homenaje se completará con dos conciertos en la muralla, esta noche el de Sine Die y mañana el de Amancio Prada, ambos proyectando la palabra del festejado intelectual.

     Numerosos conocidos de las letras, amantes de la cultura y autoridades acudieron a rendir un homenaje al trabajador constante, enamorado de la palabra y autor prolífico. El edificio nos proporcionó un ambiente mágico que se llenó de las palabras del propio Agustín declamando su poesía, gracias a las ventajas de las nuevas tecnologías. Su voz resonó en las paredes del atrio central mientras nos acunaba su ritmo y su rima, en la más apoteósica fusión de la lírica latina y anglosajona.

    El ponente tenía una tarea complicada pues el “talento” publicó durante su vida más de cien obras, pero Paco FErnández supo estructurar el encuentro entre la faceta de filólogo, de filósofo, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor y de intelectual comprometido socialmente. Todas estas vertientes de su obra se encontraban en su pensamiento productor, de forma que si él reflexionaba sobre la palabra no dejaba pasar la ocasión para estudiar las connotaciones que el uso u abuso de ellas hacemos los hombres, para buscar la diferencia y por tanto la superioridad, para  adoctrinarnos, con frases hechas que suponen verdades como puños, con respuestas preparadas que cierran las preguntas y nos impiden progresar en el pensamiento.

    Agustín produjo una obra demoledora, literalmente, cimbreando los cimientos de las verdades absolutas, se atrevió a meterse con las matemáticas y la física, demostrando que el ser crítico te hace libre, te lleva a la situación de poner todo en cuarentena de manera que a través de la búsqueda de la verdad, vayamos abriendo horizontes que deben ser cada vez más amplios, si no queremos caer en el dogmatismo excluyente.

    Paco hizo un repaso a su obra Filológica con mención especial a sus tratados de Gramática y Prosodia así como su investigación sobre el aparato del lenguaje, que incluye más que el aparato fonador, ahí nos adentramos en su visión choskiana. Mencionó sus obras filosóficas muchas de ellas con fuente en los presocráticos que le fascinaban por su simpleza. Y nos dejó perplejos ante las obras traducidas por el homenajeado: Macbeth o los Sonetos de Shakespeare, clásicos griegos como Aristófanes, Platón, Virgilio…

     Ensayos, traducciones corrigiendo a los anteriores traductores, obras de pensamiento político… en fin que sólo podemos admirar a esta persona que trabajó toda su vida, a la que admiro por su poder de concentración y clarividencia y que nos dejó una obra que confieso no puedo abarcar a no ser que me dedicara exclusivamente a ella. Era tan perseverante que se obligó a escribir un poema cada día, menuda disciplina autoimpuesta, qué pena que al morir no pueda quedar esa mente como base de datos, menos mal que nos dejó su obra.

    Por último, Sine Die, puso el colofón al acto, Paco Fernánez declamó versos de Agustín mientras las notas de Green Leaves y otras sonatas llenaban cada rincón merced a un instrumento de cuerda de sonido y aspecto medieval, Agustín puede estar tranquilo, sus palabras, como debe ser, están hablándose en voz alta. 


Ana E.Venegas

jueves, 14 de agosto de 2014

UN BIPOLAR ANTE EL SUICIDIO DE ROBIN WILLIAMS

por 

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¿Qué experimenta un bipolar cuando se suicida otro bipolar? Aunque no se ha comentado demasiado, Robin Williams era bipolar. La lista de actores que sufren esta patología es notable e incluye a Stephen Fry, Catherine Zeta-Jones, Jim Carrey, Ben Stiller, Mel  Gibson, Richard Dreyfuss. Todo indica que Williams primero intentó cortarse las venas, pero probablemente no pudo soportar el dolor. Las venas se resisten a liberar su carga, casi como un niño que lucha para no dormirse porque tiene miedo a la oscuridad. Sin embargo, cuando el deseo de morir se ha apoderado de la mente, no se desiste con facilidad. Por eso, el famoso actor cambió de método, ahorcándose con un cinturón. Al parecer, escogió la noche para decir adiós. Tal vez le empujó el insomnio, un adversario particularmente cruel. La desesperación se agudiza cuando el mundo escatima su tregua diaria, esa pequeña muerte que paradójicamente nos ayuda a vivir, suspendiendo por unas horas el mundo real. Los bipolares raramente disfrutan de un sueño reparador. Yo sufro continuas pesadillas. Sueño que me ahogo, que mi piel arde y se desprende como las pavesas de una hoguera, que mi garganta intenta articular sonidos y solo produce estertores, que mis ojos hormiguean con miles de insectos agitándose debajo de los párpados. Suelo levantarme agotado y confuso, pero el turbulento mundo de los sueños me resulta más tolerable que mi rostro en el espejo, maltratado y envejecido por un dolor obstinado.
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No voy a ocultar que la muerte de Robin Williams me ha afectado. Tengo 50 años, escribo, soy bipolar, no tengo hijos, he sobrevivido a varios intentos de suicidio y he perdido la esperanza de vivir sin el lastre de la angustia, la tristeza y la ansiedad. El trastorno bipolar recorta la esperanza de vida en diez, veinte, treinta años. Cada estudio arroja un resultado diferente. Mi hermano Juan Luis hundió la cabeza en un horno y abrió las espitas del gas con cuarenta años. No albergaba convicciones religiosas, pero escenificó su muerte con una hilera de crucifijos, alineados en el pasillo que conducía a la cocina. Era mi hermano, pero también una ausencia que yo he combatido reelaborando mis recuerdos, pues no soportaba el contraste entre la realidad y el deseo. Si miro hacia atrás, hay más vacíos que vivencias compartidas. En muchos aspectos, fuimos dos desconocidos que se encontraban de tarde en tarde, fracasando una y otra vez en el propósito de tejer una relación basada en el afecto y la comprensión. Nuestra impotencia para llegar al otro no impidió que naufragáramos en las mismas aguas. Si alguien examina nuestras vidas, advertirá grandes diferencias, pero también se preguntará si no éramos la misma persona, bordeando los mismos abismos. Quizás yo he vivido diez años de más, pero el anhelo de escribir me empuja a seguir aquí. Percibo mis días como páginas que avanzan entre el sufrimiento y el anhelo de felicidad. A estas alturas, tal vez solo soy palabras que se resisten a morir.
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Robin Williams no era uno de mis actores favoritos. Es indudable que tenía talento, pero quizás por mi edad estoy más cerca de Montgomery Clift o Marilyn Monroe. Los dos eran bipolares, autodestructivos y profundamente desdichados. Monty se maltrató a conciencia, abusando de las drogas y el alcohol. Apenas superó los cuarenta años. Marilyn vivió menos. La noche del 5 de agosto de 1962 su cuerpo se rindió ante un cóctel de barbitúricos. Al parecer, mezcló Nembutal (pentobarbital) y Seconal (secobarbital), una combinación fatal que solo fue posible porque su médico de cabecera y su psiquiatra no compartían información. Todo indica que esta vez no buscaba la muerte, pero sí unas horas de sueño, con la desesperación del que ha sobrevivido a duras penas a feroces insomnios. Nunca sabremos las causas y circunstancias exactas de su muerte. Sin embargo, hay incontables testimonios sobre sus fallidos intentos de suicidio, que evidencian su inestabilidad emocional. Ser inestable no es una elección, sino un estado del alma que brota de una interminable herida. No sé cuál era la herida de Robin Williams, que agravó su desorden interior con previsibles adicciones. Previsibles porque el alcohol y las drogas mitigan la depresión, induciendo una alegría tan artificial como efímera. De joven consumí ácidos y cocaína. Solo fue un contacto fugaz, pero no he olvidado su efecto. Al principio, experimentas euforia, excitación y una ilimitada confianza en ti mismo. Hablas durante horas, con una aparente clarividencia. Sientes que por fin has logrado desembarazarte de cualquier inhibición o complejo, pero solo es un cruel espejismo. La avalancha de palabras, hallazgos e intuiciones se detiene poco a poco y de repente comienza una vertiginosa caída. Parece que has saltado por la ventana de un patio interior, con las paredes de color ceniza y un suelo que se prepara para destrozar tu cuerpo, transformando tu cerebro en una medusa moribunda. Al parecer, Robin Williams había superado sus adicciones, pero no la depresión, que se había agudizado durante las últimas semanas. Cuando encontraron su cuerpo, se hallaba casi sentado. Mi hermano estaba de rodillas, con los pies descalzos. Ambas imágenes son desoladoras, pues reflejan indefensión y fragilidad, pero también una profunda determinación de morir.
marilyn death
El suicidio no es una elección libre y racional, sino un impulso incontrolable. Yo celebro estar vivo. Entre 1993 y 2007, busqué la muerte en varias ocasiones, combinando antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos, pero desde que empecé a escribir literatura la perspectiva del suicidio perdió fuerza y ahora solo es un lejano fantasma. El suicidio de Robin Williams ha resucitado ese fantasma, pero no como una posibilidad, sino como un doloroso recuerdo. He pensado en Margaux Hemingway, que se suicidó el 1 de julio de 1996. No era una fecha cualquiera, sino el aniversario del suicidio de su abuelo, Ernest Hemingway, el gigantón que amaba el boxeo, los toros, la caza, la guerra, y que en la madrugada del 2 de julio de 1961 se voló los sesos con su escopeta favorita, una Boss calibre 12. Hemingway conservaba la pistola Smith & Wesson con la que se suicidó su padre, el médico Clarence Edmonds. Clarence se pegó un tiro en la cabeza mientras se encontraba en el despacho de su consultorio. Cuando recibió la noticia, el escritor comentó: “Probablemente yo voy por el mismo camino”. Al igual que su abuelo, Margaux sufría trastorno bipolar. Se quitó la vida en su apartamento  de Santa Mónica, California, utilizando una sobredosis de fenobarbital. Tenía 42 años. Dejó un bloc de notas, pero arrancó algunas hojas y las quemó. En las primeras páginas se leía: “Amor, curación, protección perpetua para Margot”. También quemó incienso, hizo un montoncito con sal, alineó dos velas y depositó un ramo de flores blancas en la mesilla de noche. A la izquierda de su cama, colocó un osito Teddy, quizás por nostalgia de la infancia, pese a que siempre manifestó que de pequeña había sido muy desgraciada. Al examinar el cuadro, algunos pensaron que pretendía formular un conjuro contra la muerte, pero tal vez solo quiso escenificar su suicidio. El suicidio es una ceremonia privada abocada a convertirse en acontecimiento público, especialmente si eres un artista. Quizás Margaux nos dejó un mensaje que no sabemos interpretar o solo nos quiso decir adiós a su manera.
margaux
Sobrevivir a un suicidio no produce alivio, sino rabia y frustración. Es un nuevo fracaso en una vida marcada por los sentimientos de fracaso, pero eso no significa que resulte deseable tener éxito, pues el que se mata deja un rastro terrible en su entorno. De alguna manera mata a los que le querían. Yo no soy capaz de pensar en mi hermano sin recordar su suicidio. Sus fotos descansan en un álbum, lejos de la vista, pues su imagen está inevitablemente asociada a su trágica muerte. No le he olvidado. Simplemente, no soporto la sombra del suicidio, dibujándose en una mesa o una repisa. Yo no deseo añadir un nuevo drama a la historia de mi familia. Quiero vivir, tengo muchas ganas de vivir. Pienso que solo he empezado una segunda navegación como escritor, después de pasar quince años en la enseñanza y un lustro como investigador y bibliotecario. Robin Williams nos deja el mismo año que Philip Seymour Hoffman, que se inyectó una explosiva mezcla de heroína, cocaína, benzodiacepinas y anfetaminas. Ambos sucumbieron a sus demonios interiores. Hoffman comentó a sus amigos: “Sé que voy a morir”, pues seis semanas antes había superado de milagro una sobredosis. Incapaz de controlar su adicción, consumía también grandes cantidades de alcohol. Se puede decir que también se suicidó, pues alcohol, drogas y enfermedad mental suelen bailar en la misma cuerda, sin ignorar que antes o después caerán al vacío. Yo me he enamorado de las palabras y eso me ha salvado. Ahora me dedico a seguir los pasos de la luz, embriagándome con su belleza. No hay mucho más. La realidad solo es eso y quizás sea lo mejor, pues nuestra conciencia no podría soportar la carga de la infinitud. Robin Williams no ha sido acogido por un Dios compasivo. Está con nosotros, invitándonos a darle la espalda a la melancolía. No se me ocurre mejor homenaje que mirar al cielo y sencillamente sonreír.
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RAFAEL NARBONA

domingo, 3 de agosto de 2014

Felipe Romero, Victor Porlen y Félix Martín en Plaza del Mar

    Desde ayer, 2 de Agosto, podemos disfrutar de una colección de obras seleccionadas de forma heterogénea en la Galería de Arte del Centro Comercial Plaza del Mar.




    Los pintores Felipe Romero y Víctor Plen junto con el escultor Félix Matín nos ofrecen una muestra de su creación. Alrededor de treinta obras muy diferentes entre sí con las que poder disfrutar de lo clásico y de lo moderno, de lo figurativo y lo abstracto, en un catálogo de técnicas y materiales. Los artistas confesaron que la intención de tan diversa muestra no es otra que la de divulgar como excusa para la reunión de tres amigos que tendrán tiempo para hablar de sus trabajos, sus técnicas e inquietudes.




    Felipe Romero nos atrapa con sus pinturas hiperrealistas, sus hipnóticos trampantojos que se salen del formato y nos acercan peligrosamente a la sensación 3D y su técnica personal con manchas controladas en lo que parece un juego de disoluciones con la que todos especulamos, ya que el artista insiste en mantener el secreto, notamos que se divierte ante nuestra curiosidad, sólo sabemos que usa óleo, que no hay ni un solo brochazo y que dirige el pigmento con pequeños destornilladores. Sólo por intentar descubrir el misterio de esta técnica, utilizada también de forma impresa como base de algunos de sus collages, sólo por eso, merece la pena acercarnos y pasar un buen rato de especulación.






    En cuanto a Víctor Porlen, nos ofrece cinco obras de gran formato con una técnica impresionista donde los verdes y las sombras denotan un trabajo de muchas horas. Me llamó particularmente la atención el efecto espejo en las aguas de tan abigarrados paisajes naturales jiennenses, paisajes que ya nos gustaría que abundaran y tener una naturaleza con tan buena salud.









     Félix Martín es un esteta, sus curvas sólo hacen poner en relieve las maderas, metales, cuerdas y otros materiales que domestica en una gramática de la forma que nos obliga a reflexionar, no os perdáis su pico clavado en una madera simétricamente abierta por su acción, la mujer unida por cuerdas o el toro al galope con patas tan veloces que se concretizan en bosquejos de metal.


   A la inauguración asistieron amigos, personajes conocidos de la ciudad, artistas, escritores, amigos y familiares, Acercaos al Plaza del Mar, podréis disfrutar, hablar con los artistas, son muy accesibles y pasaréis un buen rato.

Ana E.Venegas