El puente de San Luis Rey es una novela extraordinaria, segunda de Thornton Wilder. Fue publicada por primera vez en 1927, ganando el premio Pulitzer en 1928. Yo la he leído en la edición traducida por María Lejárraga, aquella que escribía obras de teatro y las publicaba a nombre de su marido, no sabemos porqué pero nos lo podemos imaginar. Esta obra es muy, muy interesante espiritual y filosóficamente. Entre Cuzco y Lima hay un puente. Ese puente se derrumbó, porque es un hecho histórico, muriendo cinco personas en la catástrofe. Fray Junípero empieza a cuestionarse porqué ha sucedido esta tragedia y se da y se quita explicaciones según su creencia. Piensa que ha sucedido porque Dios ha querido, y también que si ha sucedido así es porque es para un bien superior aunque él no lo entienda, porque Dios no se equivoca. Este es un pensamiento muy antiguo pero que se está trabajando mucho desde la espiritualidad ahora. Se sostiene la creencia de que la muerte no es el final y que no sabemos las razones por las que ocurren las cosas, a veces no es para castigar a los que perecen sino para que aprendan algo los que permanecen. El fraile investiga en la vida de las cinco personas y haya que tienen claroscuros, que por todas ha transitado el amor, ya sea de madre, de familia, de amigos, de maestros, de hermano, y que en realidad no hay ningún motivo por el que los haya castigado Dios. El lector empieza a cuestionarse si ha sido el Creador, la Fuente, o la Pachamama quien ha provocado el accidente, también, si se ha producido por azar, si tiene tanta importancia morirse antes o después, porque somos bichos finitos. En fin, un estímulo intelectual muy interesante que a la vez nos permite conocer un entorno histórico y una sociedad peruana que tanto se parece a la nuestra, porque las buenas obras literarias no tienen ni tiempo ni lugar.

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