sábado, 24 de octubre de 2026

Farah Diva Pahlavi, Memorias

 


 Farah Diva Pahlavi Memorias. Es de obligatoria lectura. No te puedes creer cómo el eterno retorno puede estar retornando. El Sha de Persia se encontró un país del tercer mundo, sin sanidad, con los leprosos escondidos, sin educación para las mujeres, sin carreteras... Lo convirtió en un país europeo, la propia reina se encargaba de proyectos educativos, sanitarios, sociales y culturales. La  mujer iraní empezó a votar en su reinado, empezó a ir a la universidad, podía pedir el divorcio, él hizo que su mujer fuese regente, que fuese coronada a la misma altura que él. Quizá fue demasiado lejos para una sociedad que mantenía una carga de conservadores adeptos a la Sharía. También tuvieron permiso para expresarse, en esa sociedad, las hordas revolucionarias de izquierdas para levantarse en conflicto, para salir a la calle, para gritar y poder ir a la revolución por la educación y la diferencia sociales, algo impensable en los países musulmanes. Había habido una apertura y una permisión de las libertades del ser humano, desde la homosexualidad, la libertad de expresión, de asociación, de credo, no toda la deseada en un país libre, lo que se supone que es nuestra Europa de los años ochenta y noventa. Los mullàs se unieron a las izquierdas, los dejaron hacer, y cuando la revolución estuvo hecha, los mataron, se quitaron del medio a todos los dirigentes, convirtiendo Irán en un país medieval, donde los homosexuales son ahorcados y las mujeres tienen que ir liadas en trapos, el paro es más del 40% y cuando vas a un hospital lo mismo te tienes que llevar el hilo para que te cosan. Es evidente que hubieron corrupciones en la época del Sha, mirad como estamos en España, que no todas las medidas gustaban a todo el mundo, que había desigualdades sociales, pero menos de las que había antes y menos de las que hay ahora donde el 90% de las riqueza está en manos de menos del 20%. En fin, la comunidad internacional tampoco se portó muy bien, el emperador de Irán vagó de país en país, sin que los quisieran acoger, asustados. Cuando Estados Unidos  les dio refugio, el gobierno de Homeini entró en la embajada americana y tuvo más de un año secuestrados a todos los trabajadores. Palahvi enfermo de cáncer, y con el bazo como para hacer paté, tuvo que viajar hasta Egipto desde Panamá para que lo operaran, ningún país quería operarlo, allí murió. Farah le sobrevivió y escribió estas memorias, ayudada por los testimonios de los médicos que atendieron al Sha, luego tuvo que sufrir el suicidio de su hijo pequeño y la muerte por sobredosis de su hija, que empezó a tomar estupefacientes por algo que yo he identificado como una fibromialgia derivada de los traumas de la infancia. Además, este libro te habla de la coronación del Sha, de las relaciones con Europa de las relaciones con la Unión soviética, los países europeos y China, de la creación del Museo de arte contemporáneo de Teherán, cuyas obras están escondidas, en el mejor de los casos, "degenerated art, again", de la infancia de la propia emperatriz y su formación en las distintas escuelas y en París donde estudió arquitectura, y muchos datos muy interesantes más. Me ha fascinado leer esta obra y creo que podría ser una lectura obligatoria para los tiempos que corren.

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