viernes, 29 de agosto de 2014

Red Penguin “El Capricho” presenta exposición

 La Gallería de Arte  Contemporáneo ubicada dentro del Corte Inglés “El Capricho”, frente al Palacio de Congresos de Marbella nos regala una nueva y heterogénea colección de obras de distintos autores de proximidad e internacionales con el título de “SUMMER MADNESS”.

    Tras varios años de renovaciones continuas con obras expuestas en una red de Galerías de Nueva York, Amsterdam y Barcelona podemos decir que la creación de la holandesa experta en arte Loni Olfers está consolidada y forma parte del paisaje cultural y artístico de la ciudad de Marbella.  No en vano, somos muchos los que esperamos sus inauguraciones porque siempre nos sorprende con obras originales, realizadas con técnicas novedosas, muy trabajadas y creativas. firmadas por los talentos más punteros y en ocasiones más valorados a escala internacional.

    Por si fuera poco, Loni ha tenido el acierto de colaborar directamente con el experto e intuitivo Adolfo Sánchez Flores con el que hemos tenido la suerte de conocer más a fondo la nueva exposición.

Nada más entrar en el original espacio que ocupa la Galería en la planta alta del “Capricho” nos encontramos con el caballo a escala real, pintado con los colores de la “Union Jack”,  del británico Johnny Vincent que nos inducirá hipnotizados a sus proximidades donde otras creaciones suyas resaltan irónicamente el patriotismo con un basamento clásico propio de sus vivencias en un castillo estilo Grand Tour de Aynhoe Park, bustos de inspiración griega chorreantes de azules, blancos y rojos y felinos imbuidos por un derroche patrio que enajena y hace sonreír.

    En la zona central de la exhibición nos sentimos empequeñecidos por cuatro obras de gran formato, las dos interiores son autorretratos del autor, el brasileño Renato Costa que en pleno delirio egocentrista se sitúa entre los coloristas, jocosos y desdibujados bustos de Homero y Sócrates. Este artista es uno de las joyas que contiene la galería en la actualidad junto con Joseph Klibansky al que ya conocemos de exposiciones anteriores y que nos sorprende con fondos fotografiados con superposiciones igualmente fotografiadas y retoques de acrílico creando universos irreales y posibles en una sociedad bien avenida donde tiene cabida la modernidad, la naturaleza y todo tipo de hombres y mujeres.
  
 En el pasaje posterior encontramos la obra original por su concepto y ejecución de  Gabriela Grech, ofreciéndonos composiciones actuales de Larache cubiertas con un metacrilato donde se esquematizan fotografía antiguas de la misma ubicación, como en una grabación a dos pistas donde se superpone lo antiguo y lo nuevo, en una sensación de movimiento etéreo, insólito y con facilidad de ubicación.


    En el mismo corredor nos sorprende, Andy Bonono, el integrante de la banda argentina La Portuaria que un buen día decidió cambiar el formato de expresión de su arte, estudió arquitectura y nos presenta varias obras en las que se pueden apreciar muchas horas de dedicación en una fotografía que desfigura y vuelve a configurar por obra y gracia del cútex el pegamento y los pigmentos, creando obras de gran tamaño y potente efecto estético que se aligeran por su terminación en cajas de metacrilato.

    Paseando la vista no queda más remedio que pararse en las esculturas de Quiñones que existen en el espacio poniendo notas de color y fantasía tan necesarias para sobrellevar la existencia. No se pierdan el triciclo doméstico a punto de alzarse soportado por tres globos de resina coloreada, es el hermano pequeño del que el artista hizo para la ciudad de Estepona.


    El trabajo de Pedro Molina es más bien el alma de un gozo y es que nuestro artista marbellí consigue acaparar en sus bocetos, de forma esquemática, la alegría y el desenfado de nuestras playas que sublima en sus tratamientos de color ya en estudio, ofreciéndonos terminaciones que nos gustaría llevarnos a casa para disfrutar de ellas todo el año. El color es una tónica de la exposición que encontramos exacerbado en las obras de Arno Hinz, de la que también podemos disfrutar.

   Encima de un soporte encontramos un libro de fotografía de gran formato, obra de Marc Lagrage, dos guantes nos invitan a adentrarnos, con las precauciones que merecen la calidad de los materiales, en él, fotos artísticas de modelos en actitud insinuante y equívoca, sutileza aderezada por lencerías, plumas y joyas, una belleza…


   También podemos encontrar obras de Isabell Beyel, Joss Uñac, Robbert Fortgens, Andrej Margoc y Nikkie le Nobel o los collages y fotografías de la mundana Elena López. Metacrilatos, fotografías en aluminio, yesos pintados, bordados sobre óleos, esculturas flotantes de tiras de madera de colores, hilos inestables suspendidos, de un rosa ácido que energizan los espacios, se atesoran como un auténtico alimento para el alma, pensado para nuestros residentes y visitantes que encontrarán justo lo que buscan en este remanso de locura hedonista plena de alegría, sinceridad, ingenuidad y jocosidad que ofrece este enclave bendecido como un avance del paraíso.

Ana E.Venegas

Fotos de José A. Correa
Una de Miguelón 
otra de Red Penguin
 


Comida AMUM de Agosto

Un salpicón de marisco y una merluza a la plancha fueron testigos del almuerzo de AMUM de Agosto. Fuimos un grupo de más de veinte mujeres universitarias las que nos aventuramos a atravesar las paredes aéreas de casi cuarenta grados para reunimos en “El Capricho” con el objetivo de compartir nuestras experiencias laborales, académicas y personales, acabando como siempre que se reúnen personas de pensamiento práctico, a carcajadas, por las ocurrencias y anécdotas de las integrantes de tan bien avenido grupo.

    Nos pusimos al día y comentamos nuestros próximos eventos: seminarios, conferencias, el viaje a Sevilla para apreciar las bondades del Barroco Hispalense y la asistencia de algunas de nuestras socias a Rumanía, sede este año del encuentro de la Federación de Mujeres Universitarias de Europa.

    Echamos de menos a algunas socias que están pasando momentos delicados y a otras que están en plena vorágine creativa por esos mundos de Dios.

    Antes de la comida, tuvimos la fortuna de ser conducidas por el asesor de arte Adolfo Flores, cual cicerone avezado, a través de la nueva exposición que la Red Penguin El Capricho inauguró el pasado 22 del presente, disfrutando de la ecléctica variedad de materiales, formatos y artistas pensados para un ambiente amable, desenfado, con ligeros toques de iroría.

 Y finalmente quedamos convocadas para el evento de la semana, organizado por el Museo del Grabado de Español Contemporáneo, presidido por nuestra compañera y tesorera la brillante Blanca Molet, con un tema necesario y actual, la influencia del Greco en el arte contemporáneo. Una vez más una delicia de momento.

Ana E.Venegas
Fotos de Garbiñe Larrazábal y José A.Correa

martes, 26 de agosto de 2014

Tertulia AMUM Agosto 2014: "El Mar" John Banville

    La tertulia de AMUM del mes de agosto se celebró ayer en la habitual sede del Marbella Club. Un buen número de valientes socias y aspirantes desafiamos al calor para disfrutar de una tertulia de alto nivel, donde coincidimos casi absolutamente en la gran obra que habíamos tenido la fortuna de elegir, “El Mar” de John Banville.

   
   La conexión de dos etapas vitales de Marx Booker es la muerte, el tan bien traído símil produce efectos curativos no sin las cicatrices que la experiencias de la vida dejan en nuestra pobre alma. El autor nos muestra el efecto de la memoria sobre los sentires humanos, nos hace más desconfiados pero a la vez más encallecidos.

    El flamante Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 nos ofrece una estructura ingeniosa basada en la comparación de dos hitos en la historia de su vida: El primero es el despertar pubescente en el verano que más le marcó, cuando sintió las primeras pulsiones sexuales, enamorándose de la madre de una compañera de juegos, sintiéndose atraído por una institutriz y teniendo los primeros contactos con una Cloe adolescente. Esas emociones intensas quedan potenciadas por el trascurrir de una vida en pareja convertida finalmente en  monotonía y enfermedad. Ambos momentos son equiparables por la presencia de la muerte, de forma que el autor nos presenta la posible reconciliación con los hechos luctuosos del presente por la experiencia del pasado.

    La desaparición de un ser querido es un dolor intenso, desesperado en sus inicios pero debe dar lugar a una aceptación que nos lleve a seguir viviendo optimizando los recursos, marcados, amputados, pero con la posibilidad de seguir adelante. El protagonista, tras perder a su esposa, viaja  a su lugar de veraneo de la infancia junto al mar, donde encontrará los recuerdos suficientes para comprender que la muerte le ha visitado igual que aquel verano, verano que lo dejó marcado constituyendo una circunstancia trascendental pero con la que ha vivido todo el resto de su vida, de igual manera tendrá que seguir respirando en esta ocasión. El autor nos conduce a través de la historia con una maestría digna de literatos de peso, con retratos de las emociones que se pueden sentir, acelerando el corazón.

    Esta obra galardonada con el premio Man Booker presenta una historia reflexiva, intimista e inquietante desde una prosa preciosa, equilibrada, bella y llena de matices expresivos, mezclando hechos con reflexión, abstrayéndose, plena de flash backs que como en una onomatopeya metafórica refleja el normal devenir de los procesos mentales. Su lectura es una delicia que se disfruta en sus 224 páginas de reflexión sobre la pérdida, la soledad, la monotonía, la enfermedad,  la comprensión de la juventud desde la madurez y la reconciliación con el pasado y la existencia. Es una narración triste que encierra la alegría de la vida, de los despertares, la aceptación, la sabiduría que da la experiencia, un retrato de las emociones que provoca la existencia desde el punto de vista de la tolerancia y la coexistencia inevitable de Eros y Tánatos.

   John Banville es un mago de las letras, incluso tiene un alter ego, Benjamin Black que narra novela negra tan preocupado por la forma como en sus creaciones más intimistas. Su virtuosismo no es sólo formal sino que la intensidad del retrato de los personajes es prodigiosa, en “El Mar” dibuja a Cloe como una iniciática adolescente, en la que las preocupaciones estéticas aún no se han desarrollado, la presenta niña, niña corretona, con olores a juegos sudorosos, con dientes poco cuidados por la urgencia del disfrute pueril e iniciándose en las pulsiones de su cuerpo, la adolescencia no llega de golpe y el autor tiene la sensibilidad especial para mostrarnos a una Cloe en plena transición a la transición. Lo mismo ocurre con un Max que se siente inmaduramente inseguro, avergonzándose de sus padres, de su casa o aplastado por la culpa del pecado carnal, de palabra u obra. La culpa, es el ramarazo irlandés de sociedad católica que refleja sin grandes oropeles, exigiendo un lector avezado y atento.



    En fin que hemos disfrutado de una novela que nos ha hecho reflexionar y nos ha sobrecogido con una prosa cuidada de la que se leyeron varios párrafos por su belleza y contenido, quedamos en la certeza de que a John Banville le esperan laureles aún más prestigiosos. Ahora reposamos un poco huérfanas, como cada vez que leemos una obra maestra…

lunes, 25 de agosto de 2014

“El Mar” de John Banville

   La conexión de dos etapas vitales de Marx Booker es la muerte, el tan bien traído símil produce efectos curativos no sin las cicatrices que la experiencias de la vida dejan en nuestra pobre alma. El autor nos muestra el efecto de la memoria sobre los sentires humanos, nos hace más desconfiados pero a la vez más encallecidos.

    El flamante Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 nos ofrece una estructura ingeniosa basada en la comparación de dos hitos en la historia de su vida: El primero es el despertar pubescente en el verano que más le marcó, cuando sintió las primeras pulsiones sexuales, enamorándose de la madre de una compañera de juegos, sintiéndose atraído por una institutriz y teniendo los primeros contactos con una Cloe adolescente. Esas emociones intensas quedan potenciadas por el trascurrir de una vida en pareja convertida finalmente en  monotonía y enfermedad. Ambos momentos son equiparables por la presencia de la muerte, de forma que el autor nos presenta la posible reconciliación con los hechos luctuosos del presente por la experiencia del pasado.

    La desaparición de un ser querido es un dolor intenso, desesperado en sus inicios pero debe dar lugar a una aceptación que nos lleve a seguir viviendo optimizando los recursos, marcados, amputados, pero con la posibilidad de seguir adelante. El protagonista, tras perder a su esposa, viaja  a su lugar de veraneo de la infancia junto al mar, donde encontrará los recuerdos suficientes para comprender que la muerte le ha visitado igual que aquel verano, verano que lo dejó marcado constituyendo una circunstancia trascendental pero con la que ha vivido todo el resto de su vida, de igual manera tendrá que seguir respirando en esta ocasión.

    Esta obra galardonada con el premio Man Booker presenta una historia reflexiva, intimista e inquietante desde una prosa preciosa, equilibrada, bella y llena de matices expresivos, mezclando hechos con reflexión, abstrayéndose. Su lectura es una delicia que se disfruta en sus 224 páginas de reflexión sobre la pérdida, la soledad, la monotonía, la enfermedad,  la comprensión de la juventud desde la madurez y la reconciliación con el pasado y la vida. Es una narración triste que encierra la alegría de la vida, de los despertares, la aceptación, la sabiduría que da la experiencia, un retrato de las emociones que provoca la existencia desde el punto de vista de la tolerancia y la coexistencia inevitable de Eros y Tánatos.

   John Banville es un mago de las letras, incluso tiene un alter ego, Benjamin Black que narra novela negra tan preocupado por la forma como en sus creaciones más intimistas. Su virtuosismo no es sólo formal sino que la intensidad del retrato de los personajes es prodigiosa, en “El Mar” dibuja a Cloe como una iniciática adolescente, en la que las preocupaciones estéticas aún no se han desarrollado, la presenta niña, niña corretona, con olores a juegos sudorosos, con dientes poco cuidados por la urgencia del disfrute pueril e iniciándose en las pulsiones de su cuerpo, la adolescencia no llega de golpe y el autor tiene la sensibilidad especial para mostrarnos a una Cloe en plena transición a la transición. Lo mismo ocurre con un Max que se siente inmaduramente inseguro, avergonzándose de sus padres, de su casa o aplastado por la culpa del pecado carnal, de palabra u obra.


    En fin que he disfrutado de una novela que me ha hecho reflexionar y me ha sobrecogido con una prosa cuidada. Ahora toca una buena comedia.

Chupitos de Cianuro

"¿Chupitos de cianuro? ¿Pero quién bebe de eso?" 
podrías preguntarte...

Pues tú, yo y todas las personas de este mundo, 
nos tomamos un chupito de cianuro cada vez
que nos perturbamos, frustramos, enfadamos...

Con cada perturbación tu cuerpo genera una 
serie de sustancias y hormonas nocivas para
tu salud física y emocional...

...que serían el equivalente a un chupito
de cianuro. 

Teniendo en cuenta que un muy alto procentaje
(un 90% aprox) de las enfermedades físicas
tienen un origen emocional 
(emociones
no gestionadas de manera adecuada)...

...considero que es un dato importante del que
tenemos un alto nivel de responsabilidad y por el
que podemos hacer mucho...

...al menos, para no seguir metiendo cantidades
elevadas de veneno en nuestro organismo de manera constante y consciente. 

¿Cómo dejar de envenenar nuestro cuerpo y nuestra existencia?
A continuación te comparto algunas de las acciones que por experiencia, sé que pueden ayudarte, no sólo a limitar tu auto-intoxicación...
...si no, a eliminar "la resaca" de cianuro, fruto del cúmulo de litros ingerido durante tu vida.  Allá vamos:


1. Practica la consciencia: Esta es una cualidad que se ejercita estando presente. Las perturbaciones suelen darse cuando pasamos grandes partes de nuestro tiempo en el pasado  y/o en el futuro...
Sé que no es fácil pero es posible. Proponte estar en cada momento a lo que corresponde.

Si te duchas, no te duches con tus problemas,cuando comas, come y disfruta de la comida...

...cuando mantengas una conversación, estate a la conversación.

Así te ahorrarás para empezar grandes cantidades de este fatal veneno. 



2. Invierte tiempo en conocerte: 

La falta de auto-conocimiento, auto-aceptación, auto-estima, confianza en sí mismo, etc...provocan muchas frustraciones. 
¿Cómo fiarte de una persona a la que no conoces?

Eso pasa contigo mismo cuando pasas por la vida sin haber hecho un trabajo personal...

No te conoces lo suficiente y por eso te traicionas,  te saboteas, te pones zancadillas a ti mismo... y eso frustra y perturba, pero mucho. 

La mejor inversión que puedes hacer, es en ti. Si te conoces a ti mismo y trabajas en sacar desarrollar tu potencial y ser la mejor versión de ti...

...sólo puede pasar una cosa, que seas feliz y consigas tener la vida que deseas.



3. Hazte responsable de tus pensamientos: 

Esto ya lo habrás leído, oído muchas veces, peeero... ¿lo haces? ¿vigilas lo que piensas? ¿Transformas los pensamientos improductivos en 

otros que te aporten valor? 

La realidad es tu realidad, fruto de tus 

pensamientos... Muchos de esos pensamientos te sirvieron en 

un momento dado de tu vida, pero es posible que muchos de ellos ya no te valgan para nada más, que para limitarte...



Mi propuesta es que durante al menos esta semana, seas consciente de esos pensamientos...y no te creas nada de lo que te digas.

Cuestiona tu realidad y sobre todo cuando un pensamiento te perturbe, te preguntes...



"¿Cómo transformar este pensamientoen uno que sea útil para mi?"

Con pequeñas acciones repetidas durante el tiempo necesario (que no es mucho), puedes poner fin a ese daño interno que tanto mal te hace, 
física y mentalmente. 

Es mucho más importante conocernos a nosotros mismos, que darnos a conocer a los demás.
Ya lo decía Séneca...


Sara Duarte  Directora de Motivalia Coaching 
- Escuela de Coaching y alto rendimiento,
 Master Trainer, Coach, Experta en Felicidad,
 conferenciante y Escritora

miércoles, 20 de agosto de 2014

Infección, poema

Soy un ser sometido,
mi materia mantiene colonias, 
colonias de criaturas complejas,
colonias de criaturas capaces.

Bacterias y hongos benévolos
que respetan su casa y rinden su rédito,
pero ¡ah! esas otras invasoras canallas,
huéspedes pérfidas, ocupas perversas,
¡cómo torturan, cómo avasallan! 

La contienda ha comenzado,
mi santuario es el campo de batalla,
batalla con nombre de este estío,
batalla que pierdo desamparada.

domingo, 17 de agosto de 2014

Amancio Prada en Marbella

    A las diez de la noche y con una puntualidad inusitada en esto del artisteo, Amancio Prada materializó el último de los eventos de las “Jornadas Homenaje a Agustín García Calvo”, el entorno fue la espectacular Muralla Árabe de Marbella, frente a la Iglesia de la Encarnación, en un coso atestado de ávidos espectadores que esperaron hasta dos horas para coger una silla, con la esperanza de disfrutar en plenitud de la trascendental voz del virtuoso concertista.

     Reunidos todos, no cabía ni un alfiler, ni sentado ni en pie, ni en el suelo, todos, los seguidores de toda la vida, los visitantes de la ciudad, los amantes de la buena música, de la buena poesía, los apasionados de García Calvo, todos, pudimos gozar desde el primer punteo de esa guitarra que suena celestial, de una voz de otra dimensión, acompañados por un violonchelo prodigioso que mecía al espectador mientras morfeo era alejado por la necesidad imperiosa de estar consciente, para no perderse ni un segundo de tan extraordinario contexto.
     La Muralla de Marbella tiene una acústica espectacular, si además está adecuadamente iluminada, los naranjos adquieren presencia y la voz se trascendaliza, de forma y manera que los asistentes con una mínima sensibilidad y a poco que los músicos se inspiren, disfrutan de experiencias extracorpóreas, de gozo, de individualidad suprema, de alerta calma.


    En el caso de ayer tuvimos un extraordinario Amancio Prada que intercaló sus canciones con las anécdotas de su relación personal y creativa con el “Sabio”, como él mismo le llamó. Interpretó canciones propias inspiradas y musicalizadas del homenajeado y lo complementó con otras de Chicho Sánchez Ferlosio a quien Agustín tanto admiraba, y con letras de Rosalía de Castro o inspiradas en ella y Federico García Lorca. Estuvo soberbio, se notaba que estaba disfrutando del sonido, de la silenciosa y expectante concurrencia y de todos los amigos y familiares de García Calvo que habían convergido en tan emocionante acontecimiento artístico-cultural. 

Ana E.Venegas
Fotos de Miguel Rodríguez, Miguelón