miércoles, 19 de junio de 2019

"Mi Querido Mijael" de Amos Oz, análisis AMUM


Resultado de imagen de Mi querido Mijael    “Mi Querido Mijael” ha sido la obra elegida por la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella para su tertulia de Junio, celebrada como es habitual en el Marbella Club. Esta novela temprana de Amo Oz ha resultado ser una lectura muy interesante y ha devenido en una gran tertulia.

   Publicada en 1968, el autor vuelca en esta obra un contenido humano de gran análisis emocional, una estructura y redacción clara y poética de gran valor literario y un fondo histórico-político que nos plantea el mosaico social de la Israel poliédrica, inestable, bélica y en proceso de cimentación, una maestría que se consolidaría en numerosas novelas, colecciones de cuentos, artículos y poesía donde el autor explora los conflictos humanos micro y macro, los individuales y los sociales. Es por este motivo, por lo que nos hemos preguntado a qué esperaba la fundación Nobel para concederle el premio literario más prestigioso al que estuvo nominado más de una vez, ¿quizás a que muriera? como ocurrió con Borges. Esta broma sin gracia sucedió el 28 de diciembre pasado, Oz falleció en Tel Aviv sin recibirlo, menos mal el Israel de Literatura, el Goethe y el Príncipe de Asturias estuvieron más rápidos.

    “Mi Querido Mijael” cuenta la historia de Jana, en primera persona, como una narradora de sus propias memorias. Y nos ha maravillado el oficiode Amos, pese a su juventud,  que se pone en la piel de una mujer  y no de una mujer cualquiera, una mujer que sufre y hace sufrir y que entre otras emociones disruptivas es una madre desnaturalizada que no siente cariño por su hijo, que lo desprecia en cierto sentido, por su falta de sensibilidad, de espontaneidad, por su madurez, su sentido práctico, disciplina, que en vez de hacer que esta madre se sienta orgullosa consigue una cierta animadversión hacia él, la misma que le produce su marido, que muestra una actitud igualmente plana, incluso, alguna socia lo definió como sosa o antipática.

Resultado de imagen de Mi querido Mijael    Este desencuentro produjo un gran debate entre las tertulianas. Pues es verdad que según la narradora este marido parece tener poco interés como personaje, ni que decir como marido, no tiene grandes diatribas emocionales, no se debate con la frustración, ni con la insatisfacción como en las que la esposa vive, no parece alegre, inquieto, amoroso, aunque también puede ocurrir que la información que nos dé la narradora esté sesgada, pues Mijael es un geólogo, un investigador, un hombre que cumple con sus deberes patrios en la Guerra del 56, llamada también la Crisis de Suez que los enfrentó a Egipto, y que tiene sentido crítico y verbaliza que no los han maltratado lo egipcios sino los propios Israelitas, y que desde luego tiene una paciencia infinita con una mujer descontenta, desgraciada, con conductas compulsivas como el trastorno de adicción a las compras con el que merma la economía de la familia.

    Como personaje literario, Jana es infinitamente más interesante que Mijael y nos recuerda a la caprichosa y anhelante Madame Bovary. Mujeres que podrían ser hombres, porque este trastorno emocional sucede en todo tipo de personas, a las que no hace falta haber sufrido un trauma, sino haber aprendido a gestionar sus emociones y sus vivencias de manera poco sana. La mayor parte de las veces tiene que ver con el egocentrismo, con creer que todo gira alrededor de la persona, que sufren las consecuencias de los actos y personalidad de los demás, quizás que si ellos no controlan todo, los demás no serán capaces de hacer las cosas bien, como ellos quieren, porque su escala de valores los concentran en su ecosistema como si fuese el único posible y sufren poderosamente cuando no pueden controlar o cambiarlo a su gusto, lo que les daría seguridad para poder digerir los acontecimientos de la vida, porque la realidad es que están muertos de miedo.

Resultado de imagen de Mi querido Mijael    Jana sufre ira, enjuicia a los demás, se siente desgraciada cuando no tiene motivos reales, su hijo y su marido la defraudan porque no son como ella cree que deben ser, parece que su vida ha cambiado por culpa del marido y el hijo pero no hace nada por volver a los estudios o a las lecturas al menos, y cuando su dolor es intolerable, que es muy pronto, porque tiene muy baja tolerancia a la frustración, se evade con píldoras o comprando compulsivamente, como también hubiera podido anestesiarse con alcohol o cualquier otra droga. ¿Nos está hablando Amos Oz de su madre?, fue una de las preguntas que nos hicimos en plena tertulia, y otra, ¿cómo conoce un hombre tan joven este tipo de personalidad tan complicada y poco analizada hasta años más tarde? La mamá de Amos Oz se suicidó cuando él era joven, es un lugar al que llegan muchas personas con este tipo de disforia emocional, quizás este sea un libro más memorialístico de lo que a simple vista pueda parecer.

Resultado de imagen de Mi querido Mijael    Ante esta situación, la protagonista nos puede resultar desagradable, como Madame Bovary, despertar nuestro menosprecio o también nuestra empatía por una persona “que no está bien” y sufre, porque este tipo de personas, con estos esquemas credenciales, son muy desgraciados aunque por el camino produzcan mucho dolor y generen otro tipo de conductas compulsivas, la codependencia del que se queda y aguanta, porque se siente responsable y cree que puede controlarle el dolor y los arranques de furia, de contrariedad. Una socia comentó que era un poco raro que el marido se fuese finalmente con otra mujer pues es muy difícil salir del influjo de esta energía, enlaces químicos covalentes, lo más para crear moléculas difícilmente desmembradas.

    ¿Llegó Jana a esta dolorosa actitud ante la vida por generación espontánea? probablemente no, y es muy sospechosa su actitud sexual, la idea de no entregar su cuerpo y no porque su padre le hubiera advertido de los hombres que usan a las mujeres en ese sentido, sino también por las fantasías eróticas con gemelos, sí, gemelos, dos que la secuestran, que le imponen su fuerza física, como en un anhelo de masoquismo que además tiene como sujetos a dos hermanos árabes, Amos Oz no deja cabo suelto. Es por esta comprensión del personaje que la mayoría de las tertulianas empatizaron con Jana, Jana no era malvada, Jana estaba mal, confundida, aterrada, frustrada, necesitada ayuda psicológica. ¿Llegó el autor a ponerse en el lugar de su madre y relajó su dolor? Muchas veces el escritor se cura en su tarea.

Resultado de imagen de Mi querido Mijael    Aparte de la presentación maestra de estos personajes, también nos llamó la atención el ecosistema que define a la sociedad hebrea de finales de los 50, con una población no sólo diferenciada en árabes y judíos, sino que nos plantea el mapa de la población judía que no es uniforme ni mucho menos. Hay grandes diferencia políticas entre los judíos liberales y los marxistas de los Kibutz, con procedencia de los países del este de Europa, con economías cooperativas que en muchos casos colonizaron Israel por medio de compras de terrenos a los Palestinos antes de la II Guerra Mundial, a los que se unían muchos otros judíos con una idea romántica de la colectividad, como le ocurrió al propio Amos Oz que cortó el cordón umbilical paterno cambiándose de apellido y marchándose a una de estas granjas en la que parece, por sus propias palabras, en la experiencia de uno de los personajes, que se embruteció y perdió tiempo de sus estudios. Otras diferencias en la población devienen de el ejercicio de la religión hebrea, siendo muy llamativa la forma de vivir de los judíos ortodoxos con sus peculiaridades culinarias y sus ritos y costumbres sectarias, pegadas a la lectura literal de la Torah. Esta comprensión de la diversidad y del derecho a la diversidad de los habitantes del territorio de Israel llevó a Amos Oz a tomar una actitud de diálogo entre las partes contendientes en los conflictos árabe-israelítas y a ser promotor del movimiento pacifista Shalom Ajshav ("Paz Ahora").

    También nos pareció extraordinaria la atención prestada a las diversas lenguas, símbolo de la heterogeneidad de orígenes de los habitantes de alemán, polaco, yidis, hebreo, cualquier lengua de los diversos países de origen de los judíos deportados, supervivientes, inmigrantes y como el hijo de Jana o el propio Oz, nacidos en Israel.

    No podemos olvidar la importancia de la familia judía como fuerza de presión sobre el individuo, esas madres judías que tienen tanta fama de castradoras de inquietudes individuales, que sienten la necesidad de ordenarlo todo, también las vidas y relaciones de su prole. En esta novela las madres no están, Jana porque está desequilibrada, la madre de Jana porque ha traspasado la línea y vive en un Kibutz con un joven y la de Mijael porque ha muerto, sin embargo, la figura femenina que quiere dirigir o culpabilizar se encuentra focalizada en la tía que es pediatra, que incluso pretende que Jana aborte pues su embarazo es inoportuno para la carrera académica de su sobrino. Nos pareció extraño que una pediatra y además judía se atreviese a proponer el aborto.

    Definitivamente, el personaje que más simpático nos resulta es el abuelo, cuya actitud es completamente diferente al de las personas que sufren y hacen sufrir, para el que nada es más importante que las personas se encuentren cómodas, relajadas, en actitudes sin ansiedad ni perfeccionismos, y así se lo hace saber cuando le visitan en su casa.

    En definitiva, Amos Oz nos cuenta la vida de un matrimonio desgraciado, conflictivo, herido por la frustración y el dolor emocional, decepcionado que tiene mucho de simbología comparativa con el estado de Israel y lo hace en este formato, unas memorias contadas por la propia esposa. Una socia comentó que la clave de la novela está en el principio: «Escribo porque las personas a las que amaba han muerto. Escribo porque cuando era niña tenía una gran capacidad de amar y ahora esa capacidad de amar está muriendo. No quiero morir.»

   *** EL LUNES 22 DE JULIO A LAS 18:30 HORAS tendremos la próxima tertulia literaria de AMUM, como siempre en el Marbella Club.
El libro: EL CASTILLO BLANCO, del gran escritor turco y premio Nobel de literatura Orhan Pamuk, publicado por Literatura Random House en 2007 (192 páginas). Sin duda habrá mucho para conversar y debatir.
En la misma reunión elegiremos las obras a leer en agosto, septiembre y octubre, por lo que debéis hacer llegar a la brevedad las sugerencias a Cristina Malena.



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